Pan con pan

Por Alvaro José Aurane. La ruptura del glaciar y el rompimiento de una dupla.


16 Marzo 2006
Por estos días, la fractura del glaciar Perito Moreno captó la atención de todos los que tienen un televisor como integrante de la familia. O de casi todos. Porque la dirigencia tucumana estuvo hipnotizada por un espectáculo institucional similar. Sin la cordillera de fondo, pero con el paisaje montañoso de los Valles, todos esos ojos estuvieron posados en una anunciada ruptura política, que, a diferencia del puente de hielo de la Patagonia, sigue sin concretarse. Se trata del rompimiento de la sociedad entre José Alperovich y Fernando Juri.
Hace más de dos años que los políticos locales, especialmente los opositores, se ilusionan con presenciar ese derrumbe, que sería colosal. Y siempre hay movimientos que los animan a pensar que todo se vendrá abajo de un momento a otro. En los últimos días, hubo más que crujidos. De hecho, el desprendimiento de algunos bloques de esa estructura pudo observarse con claridad. Por primera vez desde que gobiernan, las relaciones entre los compañeros de fórmula alcanzaron un deterioro peligroso. A punto tal que tuvieron que reunirse para hablar del asunto y enfriar la situación.
En la semana en que la Legislatura porteña destituyó al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, la casa de veraneo de Juri fue escenario para pactar una tregua que, más bien, se parece a una paz armada. No habrá quiebres por el momento, pero está claro que se instaló el desencanto. Siempre se tuvieron desconfianza: ahora, ya no lo disimulan. Y, fieles a la tradición peronista, no se pelean internamente, sino que pulsean por medio de las instituciones.
La primera piedra fue el Código Tributario. La exigencia del Ejecutivo de que la reforma fiscal se apruebe a libro cerrado hace que la Cámara tenga una segunda lectura del asunto. El jurismo entiende que lo que el PE busca, verdaderamente, es dividir las aguas legislativas. Es decir, quebrar el bloque, ya sea para blanquear cuáles son los legisladores de su cuño; ya sea para jaquear a Juri. Inclusive, acusan al gobernador de haber intentado esto en, al menos, otras tres oportunidades: cuando propuso un régimen de movilidad para los empleados públicos; cuando pidió la absolución de la ex camarista Alicia Freidenberg y cuando quiso, infructuosamente, crear un multimedios estatal.
El contraataque jurista, precisamente, pegó en la costilla de la obsesión mediática del alperovichismo. El vicegobernador advirtió que los constituyentes no pueden apartarse de ley 7.469, que habilitó la reforma, para incorporar el derecho de réplica, un instituto tan amordazador para la prensa que se considera que la mejor normativa al respecto es, justamente, la que no se ha dictado. El hecho, por cierto, expone otra paradoja oficial: el Gobierno quiere derecho de réplica para sí, pero no lo concede a los empresarios respecto de la reforma tributaria. El Estado se define por el monopolio de la fuerza. Este Estado aspira al monopolio de la palabra.
Ahora, el gobernador y el vice acordaron frenar la carrera armamentística, pero sin ceder posiciones. La siguiente prueba será la habilitación de la reelección consecutiva. Si se respetan los acuerdos que se sospecha que existen en principio se fijará que los actuales gobernantes podrán acceder a dos períodos consecutivos, sin contar el actual. Próxima parada: 2015.En este contexto, lo que resulta inquietante es el Estado catatónico de la oposición. Los únicos movimientos que se advierten son los de FR acercándose a Recrear, pero hasta aquí sin que Esteban Jerez participe de diálogo alguno.
Por lo demás, los no oficialistas cifran sus esperanzas en que, tras una ruptura (hoy, muy lejana) entre Alperovich y Juri, el peronismo enfrente al Gobierno. Parecen no notar que el PJ, hoy, la pasa mejor que con el mirandismo, el orteguismo o el domatismo. Lo peor del caso es que la ecuación equivale a entusiasmarse con que algún día el peronismo, en definitiva, vendrá a reemplazar al peronismo. Así, Alperovich y Juri ganarán hasta cuando se peleen. Sobre todo, si sólo pretenden estar haciéndolo. Cada vez más opositores disfrutan de ese manjar que es el pan con pan.

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