Nuevo espacio verde

La compra de los terrenos del Campo Norte es una operación muy positiva.

16 Marzo 2006
Como es sabido, la Provincia de Tucumán acaba de adquirir -luego de no poco complicadas tramitaciones- un predio de 49 hectáreas, compuesto por las 37 del denominado Campo Norte y las 12 del ex Regimiento 19 de Infantería. El extenso terreno será destinado a la construcción de un parque público y, además, alojará una escuela y un complejo habitacional para la clase media, según se adelantó desde la Casa de Gobierno.
Por cierto que la operación debe mirarse como francamente positiva para el patrimonio de los tucumanos. Sobre todo, por lo que implica la incorporación de un significativo espacio verde a los nada abundantes que hay en la actualidad en el ámbito de esta capital, en franco contraste con la tradicional fertilidad arbórea de su suelo. En la edición del domingo, y a propósito de la compra de referencia, informamos que más de la mitad de los habitantes de la ciudad carece de un espacio verde cercano y que apenas un 13% tiene acceso a plazas o parques con una aceptable estructura. Así lo expresa un informe reciente, elaborado por especialistas universitarios. Dicho trabajo, además, pone énfasis en la situación de las zonas periféricas, afectadas por un importante déficit: afirman que allí, el 52% de la población no dispone de un espacio verde próximo, problema que aumenta en el área noroeste, lo que hace recomendable la parquización de los espacios disponibles. Ante este panorama, la nueva adquisición duplica su trascendencia. Hay que recordar que los parques urbanos de Tucumán ya son insuficientes para su población. A comienzos del siglo pasado, se construyó el parque 9 de Julio; al finalizar los años 20, el parque Avellaneda y, en los 60, se adquirió la quinta Guillermina. Es decir que ya hace varias décadas que no se incorporaba un gran sector verde a la ciudad. Ello a pesar del crecimiento incesante de la población y de la difusión de una nueva conciencia acerca de los espacios verde para el medio ambiente, para la salud y para el esparcimiento de todos.Se han anticipado algunas medidas que habrán de tomarse respecto de los predios que nos ocupan, relativas a su iluminación, así como a la construcción de bulevares sobre las arterias que lo circundan y a la apertura de la calle Bolivia, en el tramo que va entre Viamonte y Castelli. Obvio es decir que debe planificarse también, y a la máxima brevedad, el tema de la seguridad dentro de sus ámbitos, para llevar tranquilidad a todos sus visitantes y al vecindario.
De todas maneras, aparte del espacio que se destinará a la escuela y al complejo, es necesario arbitrar el diseño del paseo que ocupará el resto del terreno. Ocioso es decir que un parque no es algo que puede planificarse sin un especial cuidado. Piénsese que, para el caso del 9 de Julio, la Provincia recurrió al arquitecto Carlos Thays, un experto de prestigio internacional, y cuyas obras se estudian y se admiran hasta ahora. A comienzos del segundo milenio, no podemos conformarnos con menos. De allí que parezca necesario organizar un concurso, que convoque a especialistas de todo el país, para establecer el adecuado proyecto. Esto nos pondrá a salvo de improvisaciones, como las que muchas veces han afectado las obras públicas. La cuestión del nombre que llevará el parque también debiera ser objeto de las adecuadas consultas, a fin de obtener ese consenso que otorga firmeza y legitimidad a las denominaciones.
Sería deseable que el concurso se implemente sin pérdida de tiempo y que se destine, a ese respecto, una suma que resulte atractiva para los posibles participantes.
De más está decir que, mientras tanto, deben disponerse también medidas inmediatas que protejan el espacio de su utilización indebida, a fin de evitar la creación de situaciones de hecho que luego resultan de difícil reversión.

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