Las obras en construcción

Los vallados protectivos no cumplen su función correctamente.

15 Marzo 2006
Muchas veces nos hemos referido en esta columna a la situación creada al público por las obras en construcción. Por regla general, en ellas se colocan vallados sin ninguna consideración respecto de los usuarios de la calle, quienes quedan sometidos a una serie de injustos y riesgosos contratiempos.
Un ejemplo revelador existe en Buenos Aires primera cuadra, vereda del oeste, metros antes de llegar a Crisóstomo Alvarez. Allí, la valla está colocada tan cerca del cordón de la vereda, que los transeúntes deben bajar a la calzada. Eso resulta peligroso en una cuadra que ya no es peatonal y que tiene muy intenso tránsito. Hay que recordar, además, que la proximidad de escuelas determina que por dicho punto circulen muchos niños.
Pueden enumerarse otros inconvenientes derivados de las construcciones, que afectan al que usa la vía pública. Ellos van desde el fastidio de pisar el lodazal de la ex vereda cuando llueve, hasta el peligro de que caigan desde lo alto maderas y chapas, como ocurrió días pasados. Debieran colocarse pasarelas, con barandas y techo, para evitar las consecuencias de tales situaciones.

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