Locutorios telefónicos

14 Marzo 2006
Cuando recién se instalaron los locutorios telefónicos en San Miguel de Tucumán, ingresar a ellos, en verano, equivalía a zambullirse en la frescura. Todos tenían -y entendemos que a ello los obligaba la franquicia- un potente aire acondicionado, lo que daba sumo  confort a las cabinas.
Lamentablemente, en la actualidad  la situación se ha invertido. Sólo por excepción funciona el aire acondicionado en los locutorios. Y, en el mejor de los casos, refrigera únicamente el entorno del empleado que los atiende, pero de ninguna manera las cabinas, lo que las convierte en ámbitos de verdadera sofocación.
No es la única falla. Se supone que cada locutorio debiera contar con todas las guías de teléfono del país. Esto nunca ocurre. Tienen solamente unas pocas, la mayoría destrozadas o antiguas. No puede argumentarse que los clientes las roban o las rompen, ya que eso podría subsanarse con la vigilancia del encargado o con el requisito de consultarlas sólo en el mostrador.
Nos parece que se trata de temas cuya realidad debería modificar, sin pérdida de tiempo,  las empresas responsables.




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