Pastizales y veredas

13 Marzo 2006
Nuestra ciudad capital lleva más de tres siglos en su actual emplazamiento. Los documentos más remotos atestiguan la preocupación municipal (es decir, la del Cabildo, entonces) acerca de que cada cuadra tuviese su correspondiente vereda. Y esa preocupación se mantuvo, cada vez más perfeccionada, cuando arribaron los tiempos modernos y hasta nuestros días. Piénsese que ya en 1868 la construcción de aceras estaba minuciosamente reglamentada por ordenanza.Tal antigüedad de las normas torna realmente curiosas ciertas situaciones que se registran en la actualidad. Por ejemplo, parece inadmisible que en la avenida Belgrano, desde el 4.200 hacia el oeste, en lugar de veredas existan altos pastizales, que obligan a los peatones a tomar el riesgo de caminar por la calzada. Y no estamos hablando de la calle de una villa de emergencia, sino de una arteria pavimentada, a cuyos costados se alzan casas cada vez más importantes y se construyen barrios cerrados. Resulta obvio sostener que tal estado de cosas debe modificarse con urgencia. Las veredas tienen que construirse, como requisito elemental de seguridad, de progreso y de higiene.








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