12 Marzo 2006 Seguir en 
A pocas horas del inicio de la Asamblea Constituyente en Tucumán, persisten algunas incertidumbres de fondo. Eso se debe a que el discurso de influyentes personajes de la política es ambiguo. Y cuando eso ocurre, la transparencia se evapora como la lluvia ante el efecto del sol abrasador de enero. Dentro de ese clima de poca claridad sobresale la discusión del derecho de réplica, que introdujo el propio gobernador José Alperovich, de una manera imprevista, aun por la ley 7.469 que declaró la necesidad de la reforma constitucional. Alperovich declara, por una parte, que se debe implantar el derecho de réplica vía el Pacto de San José de Costa Rica, pero, por la otra, les recomienda a los convencionales que respeten la ley que no incluye aquella institución. En el medio de esas aseveraciones incluye la referencia de que ellos son soberanos, idea que implica la convicción de que pueden desprenderse del corsé legal que les puso la Cámara. La cuestión es más compleja que la simple exposición de deseos.
La asamblea que empezará el martes está investida del poder constituyente, por lo que sólo puede revisar aquellos puntos expresamente mencionados por la ley 7.469. No es una convención que organiza de manera fundacional la provincia de Tucumán -poder constituyente originario-. La ruptura de ese esquema conceptual puede derivar en la discusión judicial de la propia reforma constitucional. El vicegobernador Fernando Juri lo advirtió públicamente dos veces en la última semana -una de ellas ante el propio Alperovich en Tafí del Valle-. No es una diferencia baladí, ya que un traspié judicial puede abrir las puertas para otras nulidades. Los jueces de la Corte Suprema de Justicia serán observadores celosos del encuadre de la convención dentro de las pautas fijadas por la ley 7.469. En el alto tribunal existe una plena conciencia de eso. Por ende, la judicialización de la nueva Carta Magna está atada umbilicalmente a la prudencia y al sentido del derecho que acrediten los asambleístas.
Línea divisoria
Las divergencias de Juri y de Alperovich, en realidad, afloran de tanto en tanto y giran sobre materias diversas. Después sobrevienen las paces y las declaraciones de respeto y lealtad mutuas. Las diferencias de intereses políticos pueden generar choques ríspidos en la etapa que advendrá después de la sanción de la nueva constitución.
El vicegobernador no piensa resignar el estilo dialoguista que signa el perfil de su gestión al frente de la Legislatura, aun cuando entiende las razones que esgrime Alperovich en algunos casos, como el de la controvertida modificación del Código Tributario. Así las cosas, no son pocos los que admiten que a medida que se acerque 2007, la brecha entre ambos políticos se agrande, por las diferentes expectativas . Hasta ahora las situaciones de tensión terminaron en una suerte de clinch y en la renovación del contrato societario que se celebró en octubre de 2003. El cierre del almuerzo del viernes, en Tafí del Valle, está en esa lógica política. Sin embargo, las segundas y terceras líneas del alperovichismo y del jurismo protagonizan, en forma abierta, actos que trasuntan los sentimientos de las jefaturas respectivas.
El equilibrio que exige el comando de la maquinaria estatal lleva a que Juri y Alperovich procuren no agudizar los momentos críticos. La ausencia del intendente de Las Talitas, Luis Morghenstein, cuando el vicegobernador -entonces a cargo del Ejecutivo- inauguró el año lectivo es una muestra del sectarismo que aborrecen los juristas. En la Casa de Gobierno se enfurecen cuando se acuerdan de los panfletos que se tiraron en el Concejo Deliberante con la consigna Juri 2007.
Las escaramuzas por los cambios al Código Tributario agregan un factor de irritación a las relaciones entre la Casa de Gobierno y la Legislatura. El final de esa parte de la historia está aún indefinido, aunque el gobernador se granjeó las antipatías de la Federación Económica de Tucumán, que le reprochó su falta de vocación dialoguista.
Coexistencia complicada
Los recelos que envuelven la cohabitación de alperovichistas con el peronismo ortodoxo están lejos de eclipsarse. El gobernador, audazmente, adelantó que quiere que las elecciones primarias abiertas de los partidos incluyan a los votantes en general, sin tranqueras que restrinjan su participación. El oleaje alcanzó alturas inesperadas en el peronismo. El legislador Antonio Alvarez -ligado al jurismo- contestó con un proyecto de ley que vuelve al sistema de comicios acotados a los afiliados de cada organización. Se interpretó en forma literal que el aparato de Participación Cívica -el partido de Carlos Courel y del intendente Osvaldo Morelli- podría interferir en las luchas internas del PJ. El apoyo del gobernador a Courel y al funcionario Eduardo El Eter dejó heridos a muchos peronistas, que no están dispuestos a tolerar una repetición de la aventura política .
Una profunda sorpresa se adueñó de esas franjas del PJ cuando se enteraron de que enviados de Casa de Gobierno exploraban en Tribunales la posibilidad legal de modificar el estatuto partidario. En carpeta estaría la idea de extender por tres años más el mandato de los actuales cuerpos directivos en los que el alperovichismo ejerce una influencia preponderante. La reacción no tardó en incubarse y ganó terreno la idea de reclamar elecciones internas para el 9 de setiembre, con una convocatoria formal para el 9 de junio. Quienes animan esta maniobra tienen en cuenta, además, lo que hace o deja de hacer Fernando Juri.
Parece, no obstante, que a Alperovich no le basta controlar los engranajes del poder político y del peronismo. El padrinazgo que comenzó a ejercer sobre el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y candidato a rector de la UNT, Juan Cerisola, puso al descubierto que la institución universitaria es un valioso trebejo más dentro del ajedrez de poder que juega el gobernador. La estrecha relación de Cerisola con el actual rector Mario Marigliano hace impensable que este haya estado al margen de la alianza. Esta situación descolocó a algunos radicales que imaginaban a Marigliano como jefe de una UCR opositora . Alperovich vuelve a enredar a sus ex socios de ruta electoral. La injerencia kirchnerista en el partido de Alem e Yrigoyen parece que no tiene fin.
El otro aspirante al rectorado, Pedro Rougés, espera capitalizar los desplazamientos de opinión que podrían acontecer tras la intervención del gobernador en la liza universitaria. El decano de la Facultad de Derecho cree que el combate está apenas en la faz preliminar.
Por el lado del bussismo se aguarda el inicio de un nuevo ciclo. El reencuentro del senador Ricardo Bussi con su hermano Luis José tiende a intentar sacar a FR del pozo en que cayó a partir de 2003. La sociedad define.
La asamblea que empezará el martes está investida del poder constituyente, por lo que sólo puede revisar aquellos puntos expresamente mencionados por la ley 7.469. No es una convención que organiza de manera fundacional la provincia de Tucumán -poder constituyente originario-. La ruptura de ese esquema conceptual puede derivar en la discusión judicial de la propia reforma constitucional. El vicegobernador Fernando Juri lo advirtió públicamente dos veces en la última semana -una de ellas ante el propio Alperovich en Tafí del Valle-. No es una diferencia baladí, ya que un traspié judicial puede abrir las puertas para otras nulidades. Los jueces de la Corte Suprema de Justicia serán observadores celosos del encuadre de la convención dentro de las pautas fijadas por la ley 7.469. En el alto tribunal existe una plena conciencia de eso. Por ende, la judicialización de la nueva Carta Magna está atada umbilicalmente a la prudencia y al sentido del derecho que acrediten los asambleístas.
Línea divisoria
Las divergencias de Juri y de Alperovich, en realidad, afloran de tanto en tanto y giran sobre materias diversas. Después sobrevienen las paces y las declaraciones de respeto y lealtad mutuas. Las diferencias de intereses políticos pueden generar choques ríspidos en la etapa que advendrá después de la sanción de la nueva constitución.
El vicegobernador no piensa resignar el estilo dialoguista que signa el perfil de su gestión al frente de la Legislatura, aun cuando entiende las razones que esgrime Alperovich en algunos casos, como el de la controvertida modificación del Código Tributario. Así las cosas, no son pocos los que admiten que a medida que se acerque 2007, la brecha entre ambos políticos se agrande, por las diferentes expectativas . Hasta ahora las situaciones de tensión terminaron en una suerte de clinch y en la renovación del contrato societario que se celebró en octubre de 2003. El cierre del almuerzo del viernes, en Tafí del Valle, está en esa lógica política. Sin embargo, las segundas y terceras líneas del alperovichismo y del jurismo protagonizan, en forma abierta, actos que trasuntan los sentimientos de las jefaturas respectivas.
El equilibrio que exige el comando de la maquinaria estatal lleva a que Juri y Alperovich procuren no agudizar los momentos críticos. La ausencia del intendente de Las Talitas, Luis Morghenstein, cuando el vicegobernador -entonces a cargo del Ejecutivo- inauguró el año lectivo es una muestra del sectarismo que aborrecen los juristas. En la Casa de Gobierno se enfurecen cuando se acuerdan de los panfletos que se tiraron en el Concejo Deliberante con la consigna Juri 2007.
Las escaramuzas por los cambios al Código Tributario agregan un factor de irritación a las relaciones entre la Casa de Gobierno y la Legislatura. El final de esa parte de la historia está aún indefinido, aunque el gobernador se granjeó las antipatías de la Federación Económica de Tucumán, que le reprochó su falta de vocación dialoguista.
Coexistencia complicada
Los recelos que envuelven la cohabitación de alperovichistas con el peronismo ortodoxo están lejos de eclipsarse. El gobernador, audazmente, adelantó que quiere que las elecciones primarias abiertas de los partidos incluyan a los votantes en general, sin tranqueras que restrinjan su participación. El oleaje alcanzó alturas inesperadas en el peronismo. El legislador Antonio Alvarez -ligado al jurismo- contestó con un proyecto de ley que vuelve al sistema de comicios acotados a los afiliados de cada organización. Se interpretó en forma literal que el aparato de Participación Cívica -el partido de Carlos Courel y del intendente Osvaldo Morelli- podría interferir en las luchas internas del PJ. El apoyo del gobernador a Courel y al funcionario Eduardo El Eter dejó heridos a muchos peronistas, que no están dispuestos a tolerar una repetición de la aventura política .
Una profunda sorpresa se adueñó de esas franjas del PJ cuando se enteraron de que enviados de Casa de Gobierno exploraban en Tribunales la posibilidad legal de modificar el estatuto partidario. En carpeta estaría la idea de extender por tres años más el mandato de los actuales cuerpos directivos en los que el alperovichismo ejerce una influencia preponderante. La reacción no tardó en incubarse y ganó terreno la idea de reclamar elecciones internas para el 9 de setiembre, con una convocatoria formal para el 9 de junio. Quienes animan esta maniobra tienen en cuenta, además, lo que hace o deja de hacer Fernando Juri.
Parece, no obstante, que a Alperovich no le basta controlar los engranajes del poder político y del peronismo. El padrinazgo que comenzó a ejercer sobre el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y candidato a rector de la UNT, Juan Cerisola, puso al descubierto que la institución universitaria es un valioso trebejo más dentro del ajedrez de poder que juega el gobernador. La estrecha relación de Cerisola con el actual rector Mario Marigliano hace impensable que este haya estado al margen de la alianza. Esta situación descolocó a algunos radicales que imaginaban a Marigliano como jefe de una UCR opositora . Alperovich vuelve a enredar a sus ex socios de ruta electoral. La injerencia kirchnerista en el partido de Alem e Yrigoyen parece que no tiene fin.
El otro aspirante al rectorado, Pedro Rougés, espera capitalizar los desplazamientos de opinión que podrían acontecer tras la intervención del gobernador en la liza universitaria. El decano de la Facultad de Derecho cree que el combate está apenas en la faz preliminar.
Por el lado del bussismo se aguarda el inicio de un nuevo ciclo. El reencuentro del senador Ricardo Bussi con su hermano Luis José tiende a intentar sacar a FR del pozo en que cayó a partir de 2003. La sociedad define.







