08 Marzo 2006 Seguir en 
En la ochava noroeste de Crisóstomo Alvarez y Moreno, recientemente mejorada con semáforos, existe un amplio terreno libre de edificación. Varios años atrás -suponemos que por convenio de la Municipalidad con su propietario- el predio fue parquizado. Se le colocó césped, se hicieron canteros, se le incorporaron mesas de material y hasta juegos infantiles. El barrio contó entonces con un espacio verde que le daba un toque agradable y donde jugaban los chicos.
Pero al parecer hace ya bastante tiempo aquel convenio se dejó de lado: fueron desapareciendo los juegos -de los que actualmente no quedan rastros- y los canteros, y el ámbito terminó invadido por los yuyales. Sólo han quedado en pie las mesas. De vez en cuando, los pastizales son cortados, y por cierto que poco después -como ahora se advierte- vuelven a crecer.
Quien pasa por ese lugar no puede sino preguntarse la razón por la cual no se vuelve a cerrar, con el propietario, un acuerdo por el cual la Municipalidad mantenga en condiciones el lugar y restablezca los juegos infantiles mientras no se construya allí un edificio.
Pero al parecer hace ya bastante tiempo aquel convenio se dejó de lado: fueron desapareciendo los juegos -de los que actualmente no quedan rastros- y los canteros, y el ámbito terminó invadido por los yuyales. Sólo han quedado en pie las mesas. De vez en cuando, los pastizales son cortados, y por cierto que poco después -como ahora se advierte- vuelven a crecer.
Quien pasa por ese lugar no puede sino preguntarse la razón por la cual no se vuelve a cerrar, con el propietario, un acuerdo por el cual la Municipalidad mantenga en condiciones el lugar y restablezca los juegos infantiles mientras no se construya allí un edificio.
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