Madurez

Importancia de no desabastecer de azúcar el mercado. Por Fernando García Soto

06 Marzo 2006
Los próximos meses serán cruciales para la actividad azucarera argentina. Con precios externos más ventajosos que los del mercado interno, resultará un verdadero desafío para los empresarios del sector el mantener bien abastecida la plaza local con el producto. Por lo pronto, alguna luz de alerta ya se encendió, cuando supermercadistas locales advirtieron que les resulta complicado conseguir azúcar para sus góndolas.
El suministro de azúcar en el mercado interno se planteó como el principal objetivo de los industriales para los próximos meses. El diagnóstico, a priori, es que las existencias del producto en el país están acotadas a la demanda mensual de azúcar, de unas 120.000 toneladas por mes. Sin embargo, no hay impedimento para que exporten quienes guardaron azúcar para comercializar en este período, a mejores precios. De hecho, se sabe que hubo envíos a países vecinos, como Paraguay, amparados en valores del crudo que superaban los U$S 400 por tonelada.

Dos escenarios
A los azucareros los aterroriza el pensar en la posibilidad de que pudiera faltar el endulzante en los almacenes o en los supermercados argentinos. Una situación de este tipo abriría dos escenarios: el primero, que los precios del producto suban por escasez, lo que provocaría un enfrentamiento directo entre el sector y el presidente Néstor Kirchner, nada menos. El primer mandatario nacional sigue muy de cerca la evolución de los precios de los productos de la canasta alimentaria, y participa de cada uno de los acuerdos que se suscriben para mantener la inflación bajo control. Una disparada del precio del azúcar generaría la ira del Presidente, y la consecuencia inmediata, sin dudas, sería un aumento de las retenciones a las exportaciones del producto. Y todos saben que una vez que se instaura este “impuesto”, es muy difícil convencer a las autoridades de que lo retiren; y más, si fue aplicado como un castigo. Otro escenario, menos grave en el corto plazo, pero preocupante para el futuro, sería que hubiera que importar azúcar para cubrir los requerimientos de la demanda. El producto es el único que goza de una protección especial en el Mercosur, que durante años impidió que ingresara al país el azúcar subsidiado de Brasil. Entonces, nadie quiere sentar un precedente tan nefasto como sería tener que importar, porque eso sentaría las bases para una nueva argumentación de Brasil contra las salvaguardias del azúcar argentino.
Por lo pronto, desde la industria azucarera se salió al cruce de la denuncia de los supermercadistas locales. El empresario Jorge Rocchia Ferro, que este año administrará no sólo el ingenio La Florida sino también el Aguilares, respondió con dureza, y advirtió que los que tienen dificultades para conseguir el producto son aquellos que estaban acostumbrados a operar en negro.

La calma

Tres meses separan a los empresarios azucareros argentinos de la zafra 2006, que se presenta ideal para que se superen varios récords, entre ellos los de producción de azúcar. Cuando la campaña productiva más importante de la provincia comience, se habrán disipado todos los fantasmas de déficit entre la oferta y la demanda, que ahora preocupan al sector.
De no mediar las temibles heladas que dañan la caña, se podría esperar una zafra en Tucumán que podría acercarse a 1,5 millón de toneladas de azúcar.
Felizmente, en los últimos años se notó altos niveles de madurez en la actividad, y los industriales y los principales cañeros del país lograron mantener equilibrado el mercado interno. Por lo tanto, es de esperar que en los meses por venir se arbitren las medidas necesarias para evitar sorpresas que pongan en riesgo el futuro de la actividad.









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