Teléfono descompuesto

Los intríngulis de la reforma tributaria. Por Marcelo Aguaysol

03 Marzo 2006
A  juzgar por los mensajes cruzados entre los legisladores y los funcionarios del Poder Ejecutivo, el destino del Código Tributario en el recinto legislativo parece ser todo un misterio para los contribuyentes. Sin embargo, puertas adentro, hay certezas de que la reforma tributaria avanzará tal como lo pide la Casa de Gobierno.
El gobernador José Alperovich comenzó a ponerse nervioso por la insistencia de los empresarios y de los profesionales, que rechazan la sanción del proyecto original del Ejecutivo, enviado a la Cámara a fines del año pasado. El mandatario -descansará en Punta del Este- solicita (por no decir exige) la rápida sanción de los cambios al ordenamiento tributario, antes de que avance el período fiscal. Por este motivo, mantiene el teléfono abierto con sus operadores para interiorizarse sobre las peleas políticas comarcanas.
Los técnicos designados por las entidades intermedias pasaron ayer por la Legislatura, preocupados por la estrategia oficial de avanzar, sin consenso, en la reformulación del Código Tributario. Sin embargo, en las declaraciones públicas mantuvieron sus esperanzas de que serán escuchados por el PE. El optimismo creció porque los legisladores los escucharon y porque cumplieron con la promesa de debatir la iniciativa oficial. No obstante, en el fuero interno de cada uno de los empresarios y de los profesionales reina la desconfianza hacia los políticos.
Las declaraciones de los últimos días alimentan la sensación del sector privado acerca de que la reunión realizada hace una semana en la FET no surtió efecto y que, de ahora en más, tendrán que ir pensando en medidas de acción directa.
La cuerda se tensa porque los principales actores de esta enmarañada historia juegan al teléfono descompuesto. Alperovich recuerda los compromisos del titular de la Legislatura, Fernando Juri, y del presidente del bloque del PJ, Rodolfo Ocaranza, de que la iniciativa original será sancionada antes de terminar el mes.
A su vez, el presidente subrogante y titular de la comisión de Hacienda de la Legislatura, Fernando Juri Debo, insiste en que la reforma no será sancionada si no hay consenso con el sector privado. En la semana, el oficialista Sisto Terán salió a responder y a recordar las viejas promesas del bloque para con el gobernador. Si algo le faltaba a esta novela de enredos eran las declaraciones del vicegobernador. El compañero de fórmula de Alperovich afirmó, tajantemente, que el nuevo Código Tributario se aprueba y que pretende terminar rápidamente con la cuestión.
Juri negó peleas en el bloque, pero los hechos demuestran lo contrario. Su primo mantiene una disputa verbal con Sisto Terán, que además comprometió el voto del bloque al proyecto oficial. Más aún, en la Casa de Gobierno creció el malestar por la exposición pública del vicegobernador, tras la aparición de varios afiches callejeros con su rostro y la sigla del PJ en primer plano.

Actitud intransigente
La fuerza de los números y de los pactos políticos cobra fuerza ante la inminente discusión parlamentaria de la reforma tributaria. El Gobierno no está dispuesto a negociar los cambios y cierra el camino al diálogo.
Los empresarios y los profesionales de una provincia netamente universitaria, caracterizada por la preparación de sus recursos humanos, no sólo criticaron, sino también elevaron propuestas que hasta ahora no encontraron eco en el Ejecutivo, que sostiene su intransigencia.  
Los legisladores siguen entre la espada y la pared, entre los reclamos del Poder Ejecutivo y los planteos de las fuerzas que motorizan la economía provincial. Lo malo de todo esto es que el debate sigue ausente y que, en muchos casos, los errores políticos los termina pagando la sociedad.





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