Sin cambios en el modelo

El discurso del Presidente en el Congreso. Por Angel Anaya

02 Marzo 2006
BUENOS AIRES.- Desde las primeras fases del menemismo, ningún presidente halló una asamblea legislativa con tan buena acogida para su mensaje anual como Néstor Kirchner. Tampoco se recuerda a un jefe de gobierno que haya sido tan casuístico al detallar la gestión, y cuya sumatoria, con más de 200 puntos, vino a configurar el resumen de una gran tarea, donde lo económico y sus consecuencias sociales constituyen lo más exitoso del esfuerzo para “salir del infierno con memoria”. Un concepto presidencial repetidamente presente en el discurso, para advertir que aún no se ha logrado el ambicionado fin y que, en consecuencia, el modelo de gestión habrá de perdurar sin plazo cierto. Es decir, el de los atajos de emergencia por las facultades especiales y superpoderes que permiten al Poder Ejecutivo desenvolverse sin los controles institucionales que el Legislativo ha dejado ampliamente de ejercer.
Esa es la razón por la que entre las referencias exitosas de la economía, no figuró anuncio o proyecto alguno que reduzca a niveles constitucionales la actividad gubernamental, pese a contar con tan amplia mayoría parlamentaria. Las ausencias, en ese orden, no son nuevas desde los años de crisis y nada se sabe de lo que piensa el Presidente sobre reforma política, coparticipación federal de impuestos, reforma tributaria, acceso a la información pública, fin de la ley de emergencia económica o reglamentación de los decretos ley.
Desde el punto de vista del largo plazo, quien se llevó el trofeo de eficiencia fue sin duda el ministro de Educación, Daniel Filmus, un especialista con muy poca presencia militante en oficialismo, cuya actividad permitió lucirse a Kirchner con una prolongada lectura sobre decisiones renovadoras en el sector que significan políticas de Estado.
Pero la disciplina lectora presidencial se interrumpió a continuación para abordar su visión de la calidad judicial, a propósito del Consejo de la Magistratura, para dispararse sin reticencias sobre su polémica reforma, reprochando discrepancias a quienes calificó, una vez más, de corporaciones. El ataque opositor ha sido muy fuerte para que el jefe del Gobierno lo ignorara en un mensaje tan institucional. Cálido, sin embargo, con su colega uruguayo, Tabaré Vázquez, trató de evitar la ignorancia del tema mantenida hasta ese momento, con una invitación a dialogar, en suspensión temporal de las obras de Fray Bentos, rechazada de inmediato, pero sin compromiso alguno de impedir la movilización ciudadana permanente, que ha puesto en crisis el tránsito fronterizo por plazo incierto. Este ha sido el punto sobresaliente respecto del frente externo, otro capítulo sin precisiones de largo plazo que condiciona las inversiones estables, cuya insuficiencia no pudo eludir el mensaje. (De nuestra Sucursal)