01 Marzo 2006 Seguir en 
En torno de la terminal de ómnibus están vigentes dos problemas, de indiscutible seriedad, y en los cuales debiera intervenir con premura la Municipalidad. El primero está constituido por el hecho de que, cuando el pasajero asciende a un taxi en esos ámbitos, al llegar a destino se encuentra con que, además de lo que marca el reloj, debe pagar un plus de 25 centavos. Los choferes explican que se trata del importe que les cobra a ellos la Terminal. Evidentemente, no puede admitirse este extra no autorizado, y sobre el cual no se advirtió debidamente al usuario.
El otro problema es el caos reinante ante el portón de ingreso a la Estación, o sea en avenida Brígido Terán esquina pasaje Santa Cruz. El intenso tránsito, unido al giro a la izquierda de los vehículos que ingresan a la playa, tendría que ser ordenado por un inspector municipal: para ello existe, en ese punto, una garita. Pero no hay inspectores, los autos se aglomeran, y para intentar el riesgoso cruce, el peatón debe soportar largas esperas. Evidentemente, allí hubiera sido necesario colocar alguno de los semáforos que se prodigaron en el microcentro.
El otro problema es el caos reinante ante el portón de ingreso a la Estación, o sea en avenida Brígido Terán esquina pasaje Santa Cruz. El intenso tránsito, unido al giro a la izquierda de los vehículos que ingresan a la playa, tendría que ser ordenado por un inspector municipal: para ello existe, en ese punto, una garita. Pero no hay inspectores, los autos se aglomeran, y para intentar el riesgoso cruce, el peatón debe soportar largas esperas. Evidentemente, allí hubiera sido necesario colocar alguno de los semáforos que se prodigaron en el microcentro.
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