28 Febrero 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Desde el viernes último, en la Secretaría General de la Presidencia están los informes ministeriales que formarán parte del mensaje que el jefe de Estado ofrecerá mañana al Congreso, cuando aquel inicie su tercer período ordinario. La síntesis del último ejercicio no interesa tanto como los anuncios para el que llega precedido por el considerable fortalecimiento del oficialismo en la Cámara de Diputados.
El hermetismo que oculta la dirección de ese mensaje no impide que se dé por seguro un tono victorioso sin precedentes, pero se descarta que entre esos anuncios figuren iniciativas destinadas a restablecer puntos esenciales del orden institucional afectado a partir de la crisis. Es decir, el fin de la emergencia económica, que obligaría a reducir las numerosas facultades delegadas por el Parlamento en el Poder Ejecutivo, o el deseo de que los legisladores reglamenten los decretos de necesidad y urgencia (DNU), cuya omisión cumplirá 12 años en el nuevo período legislativo.
El poder de Kirchner crece para seguir creciendo y no al revés, como han demostrado quienes como José María Díaz Bancalari, jefe de Peronismo Federal, disienten del Frente Para la Victoria, pero aseguran que seguirán votándolo cuando sea necesario. El veterano y ex fiel duhaldista postuló poco antes de las urnas legislativas: "jamás podré traicionar lo que digo a mis electores".
Los electores frustrados
Pero las elecciones han pasado y los legisladores que mudaron sus compromisos ya no se dirigen en absoluto a los electores, sino que sus dependencias están atadas al oficialismo nacional o al provincial, que dependen de la poderosa y autónoma caja de aquel.
Estos son los rasgos esenciales que el Congreso mostrará mañana, mientras el silencio forzoso de la asamblea legislativa permitirá a la oposición disimular las graves carencias demostradas hace una semana en la primera gran prueba tras su recomposición. No hay mejor defensa que un buen ataque. Esa será la consigna del mensaje presidencial para tratar de disolver los pequeños grupos de remisos que todavía perduran en el justicialismo bonaerense y para poder mantener así los poderes especiales y la emergencia económica.
Por otra parte, ese avance decisivo de Kirchner sobre el Parlamento y la Justicia coincide con la nueva crisis insinuada en el radicalismo, que fracciona más a la oposición. De tal manera que la única resistencia que se insinúa con alguna posibilidad es de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), integrada por 78 instituciones de todo el país, que espera consultar esta semana la realización de una acción judicial de inconstitucionalidad de la reforma de la magistratura ante La Corte Suprema. (De nuestra Sucursal)
El hermetismo que oculta la dirección de ese mensaje no impide que se dé por seguro un tono victorioso sin precedentes, pero se descarta que entre esos anuncios figuren iniciativas destinadas a restablecer puntos esenciales del orden institucional afectado a partir de la crisis. Es decir, el fin de la emergencia económica, que obligaría a reducir las numerosas facultades delegadas por el Parlamento en el Poder Ejecutivo, o el deseo de que los legisladores reglamenten los decretos de necesidad y urgencia (DNU), cuya omisión cumplirá 12 años en el nuevo período legislativo.
El poder de Kirchner crece para seguir creciendo y no al revés, como han demostrado quienes como José María Díaz Bancalari, jefe de Peronismo Federal, disienten del Frente Para la Victoria, pero aseguran que seguirán votándolo cuando sea necesario. El veterano y ex fiel duhaldista postuló poco antes de las urnas legislativas: "jamás podré traicionar lo que digo a mis electores".
Los electores frustrados
Pero las elecciones han pasado y los legisladores que mudaron sus compromisos ya no se dirigen en absoluto a los electores, sino que sus dependencias están atadas al oficialismo nacional o al provincial, que dependen de la poderosa y autónoma caja de aquel.
Estos son los rasgos esenciales que el Congreso mostrará mañana, mientras el silencio forzoso de la asamblea legislativa permitirá a la oposición disimular las graves carencias demostradas hace una semana en la primera gran prueba tras su recomposición. No hay mejor defensa que un buen ataque. Esa será la consigna del mensaje presidencial para tratar de disolver los pequeños grupos de remisos que todavía perduran en el justicialismo bonaerense y para poder mantener así los poderes especiales y la emergencia económica.
Por otra parte, ese avance decisivo de Kirchner sobre el Parlamento y la Justicia coincide con la nueva crisis insinuada en el radicalismo, que fracciona más a la oposición. De tal manera que la única resistencia que se insinúa con alguna posibilidad es de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), integrada por 78 instituciones de todo el país, que espera consultar esta semana la realización de una acción judicial de inconstitucionalidad de la reforma de la magistratura ante La Corte Suprema. (De nuestra Sucursal)
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