Un baldío olvidado

27 Febrero 2006
Los jardines del Hospicio del Carmen, que dan a la avenida Francisco de Aguirre, están adecuadamente parquizados. Por desgracia, no ocurre lo mismo con los que se abren sobre la calle Emilio Castelar al 800. Ese espacio -que comprende cerca de media hectárea- nunca fue atendido en ese sentido. Pero, al menos, la juventud del barrio lo usaba como cancha de fútbol, y los vecinos se preocupaban por mantener cortado el pasto en toda su extensión.
A mediados del año pasado, el Gobierno anunció que allí se edificaría una unidad destinada a los discapacitados: las autoridades descubrieron una piedra fundamental, y procedieron a cercar el referido espacio. Pero después de la ceremonia, no se hizo nada. La existencia del cerco impide que los vecinos corten el pasto y, en la actualidad, los yuyos son tan altos que cubren el monolito de la piedra fundamental. Si a esto le agregamos la carencia absoluta de iluminación, es imaginable el inconveniente que se ha venido a crear, en perjuicio de ese populoso vecindario.
Nos parece que las autoridades debieran tomar las medidas inmediatas para revertir la inadmisible situación.


Tamaño texto
Comentarios