Repensar estrategias en el fútbol

27 Febrero 2006
La cada día más tangible posibilidad de un cambio en la estructura del Nacional B de fútbol, reaviva un asunto que con el paso de los años la AFA no pudo resolver y para el que, de tanto en tanto, debe usar cirugía mayor, no para cambiarle la cara, sino para mejorar la oxigenación de un monstruo que continuamente pierde el aire. Se sabe que desde los tiempos del no va más dictado a los míticos torneos nacionales, la AFA no le encontró la vuelta al certamen que habilita la llegada de equipos, mayoritariamente del interior, a la Primera División. Inventó el Nacional “B” para allanar el camino, pero no siempre este habilitó a los más grandes y taquilleros. Para complicar la situación y salvo dignas excepciones, los equipos de más allá de la General Paz que lograron ascender, no se mantuvieron en la máxima categoría por mucho tiempo. Y la mayoría de los que alcanzó el objetivo, cayó al foso con apenas una temporada jugada.
Muchos son los motivos para que el ajetreado fútbol del interior no pudiera hacer pie en Primera. Básicamente, el tema presupuestario fue determinante, como lo fue la propia estructura de los clubes, incapaces de aguantar una competencia de este tipo. Pero también influyó la escasa muñeca política de sus dirigentes a la hora de hacer valer sus opiniones en temas tan polémicos como designación de árbitros y distribución de dineros procedentes de la televisión, sólo por citar dos de ellos.
San Martín tuvo una doble experiencia en la categoría superior, pero al final se constituyó en uno de los casos de efímera permanencia. Atlético lo intentó una y otra vez, pero siempre se quedó en la puerta. Peor aún, las últimas peripecias institucionales los llevaron a perder presencia nacional y hoy deambulan en un torneo casi indigno para sus pergaminos.
Para los dos, el futuro les podría traer un ascenso inminente, que es lo mismo que decir una nueva oportunidad. Básicamente, en Buenos Aires buscan alternativas para hacer más redituable el negocio del fútbol. Con las instituciones de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires en franca caída en cuanto al apoyo de los hinchas, la masividad de los tucumanos subyuga en las oficinas de calle Viamonte. Pero en este camino de rumores y de comentarios, desde AFA se estaría buscando el modo de no avasallar derechos adquiridos por otros clubes que en la cancha hacen los méritos como para llegar a un ascenso. Por ello, se apunta a una tabla general, cuyos mejores tres, más el campeón, tendrían su boleto hacia la “B”. Requisito que por el momento cumplen “santos” y “decanos” y que permite agrandar las esperanzas.
Pero más allá de tanto sueño de ascenso, bueno sería pensar que de concretarse, ambas instituciones deberían repensar estrategias, para no caer en errores del pasado. Se sabe que tanto en 25 de Mayo y Chile como en La Ciudadela, existe un ideal de gestión que apunta a no gastar más de lo que las arcas dan y a trabajar más en la formación de jugadores, lo que permitirá nutrir a los planteles con elementos de la casa. Pero esos aspectos son apenas dos de los tantos que son necesarias para poder aspirar a una mejor situación, en lo competitivo y lo institucional.
El acercamiento de ingresos genuinos por auspiciantes, la ampliación de la cartilla de socios, la modernización de las instalaciones, una labor administrativa coherente y la ampliación del espectro de ofertas deportivas, entre otras cosas, son bienes preciados que hacen a la solvencia de una entidad futbolística. Y son, justamente, los hechos que permiten consolidar un proyecto y mantenerse en la gran lucha. Esa que los más grandes de Tucumán parecen muy cerca de volver a tener, para regocijo de sus hinchas.



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