Equilibrio

El azúcar y el citrus, con necesidades opuestas. Por Fernando García Soto.

27 Febrero 2006
Las principales actividades productivas de la provincia se encuentran inmersas en un proceso de adaptaciones a diferentes realidades que se les presentan, cuyos resultados se intuyen por la orientación que muestran los cambios, aunque los efectos de las transformaciones podrían deparar no pocas sorpresas.
Los escenarios para el sector azucarero y para la citricultura son bien disímiles. Una diferencia notable es que el primero se encuentra en etapa de expansión, mientras que la producción de limones tiende a achicarse, según admiten sus principales referentes.
La producción de azúcar supera levemente los 2 millones de toneladas en el país (zafra 2005), de las cuales se estima que se exportarán unas 600.000 toneladas hasta junio próximo, lo que permitiría mantener equilibrado el mercado interno, principal destino del endulzante. El panorama inmediato para esta actividad es de buenos precios internacionales, debido a un déficit de 1,5 millón de toneladas de azúcar en el mercado mundial en 2005, a lo que se suma un faltante de más de 4 millones de toneladas proyectado para 2006. Esta circunstancia ocurre porque el principal productor mundial de azúcar, Brasil, anunció que destinará más caña a la elaboración de etanol, debido a los elevados precios del petróleo crudo; por la menor producción de los exportadores clave Europa y Tailandia, y por el interés que despierta el sector en los capitales especulativos.
Para la próxima zafra, los azucareros estiman que la producción de azúcar podría crecer un 10% o algo más en Tucumán respecto de los resultados de 2005, cuando se elaboraron 1,27 millón de toneladas el producto. Aunque es imposible determinar los efectos de heladas en los cañaverales, el incremento productivo que se calcula se basa en el buen aporte hídrico que recibió durante este verano el cultivo, y también en la suposición de que la superficie con caña podría expandirse en la campaña que se viene.
La mayor extensión del cañaveral se explica por el buen momento que atraviesa el sector, con posibilidades de que la etapa favorable se prolongue si es que se aprueba en la Cámara de Diputados la Ley de Biocombustibles, proyecto que cuenta con media sanción del Senado. En ese caso, el sector participaría con un aporte de etanol para la elaboración de naftas ecológicas, lo que demandaría una mayor producción de caña.

Diagnóstico
Otro factor que puede incidir en un crecimiento del área sembrada con caña es la posibilidad de que campos con limoneros sean reconvertidos al cultivo que es materia prima del azúcar y del alcohol. En un principio, podría tratarse sólo de quintas cítricas con cierta cantidad de años, que deben renovar sus plantas. La transferencia de terrenos de un sector a otro ya está ocurriendo -según lo admiten agentes inmobiliarios y referentes agropecuarios-, bajo el paraguas de las necesidades actuales y de las previsiones futuras del mercado. Según este criterio, el buen momento del sector azucarero es real y palpable, con posibilidades de que se sostenga al menos durante algunos años, si la demanda de etanol en el mundo se afianza.
Un encumbrado citricultor tucumano cree que los sectores azucarero y citrícola terminarán complementándose y resolviendo en conjunto sus problemas. “Calculaba que la crisis del limón iba a durar unos siete años, pero las buenas perspectivas de la actividad azucarera me hacen pensar que en no más de dos años podría producirse el ajuste que demanda nuestro sector”, subraya. Según este empresario, si las condiciones se mantienen para cada actividad, habría una cesión de superficie importante del citrus a la caña, como ocurrió a la inversa décadas atrás, lo que equilibraría las necesidades de uno y otro sector productivo.




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