25 Febrero 2006 Seguir en 
La democracia es una construcción permanente de la sociedad y el medio es la comunicación, el mensaje recíproco, sin otra limitación que la de su propia naturaleza. Desde la restauración del orden constitucional, la libertad de prensa ha sido un derecho constitucional sin otras limitaciones en su ejercicio que algunos episodios aislados corregidos por la Justicia. La Constitución nacional la establece como un derecho esencial, disponiendo que el Congreso no dicte leyes que la restrinjan o establezcan sobre ella la jurisdicción federal. Pero como se ha señalado aquí en distintas ocasiones, esa libertad implica, a su vez, no sólo la de informar, sino el acceso a las fuentes de información de interés público, y la obligación de ejercerla con responsabilidad. No podría afirmarse que en la Argentina se halla en peligro la libertad de prensa, aunque sí afectada por la relación del Gobierno con los medios de comunicación. Testimonio de ello es la sostenida y pública reticencia del presidente Kirchner a mantener relaciones regulares con el periodismo. El criterio oficial remite la comunicación a los mensajes presidenciales en actos ocasionales, donde, además de los temas en agenda, pueden incorporarse otros, pero que por su modalidad vedan el diálogo con la audiencia.
Ese carácter no sólo resta trascendencia a los medios de comunicación, sino que los considera adversarios del Gobierno cuando no coinciden con sus decisiones y manifestaciones, o recogen opiniones diferentes. Testimonio reciente de ese extremado criterio crítico ha sido el desmentido a un matutino porteño -"Clarín"- mediante un discurso oficial, donde generaliza con el periodismo solicitándole ayuda y reprochándole incapacidad de rectificación de los errores, aparte de otras consideraciones sobre la función de los medios de comunicación. Dos días después, el Presidente expresó públicamente una severa descalificación a otro matutino porteño -"La Nación"- del que sostuvo que no es independiente, relacionando ese juicio con informaciones que el diario recoge de la oposición. "Aplaudo que tenga sus ideas, que son minoritarias; pero que no nos quieran imponer con supuestas palabras rectoras". Ambas referencias son testimoniales del menguado concepto que en la cumbre del poder se tiene de los medios, cuya existencia y función no son un capricho empresario o profesional, sino un elemento ineludible de esa construcción permanente de la democracia por la sociedad. Esa concepción y modalidad presidencial trasciende por lo demás al círculo de colaboradores inmediatos del doctor Kirchner, dando lugar a espacios informativos vacíos, que ocupan versiones y especulaciones, provocando a veces un estado de tirantez entre los medios y el Poder Ejecutivo, que suscita incertidumbre en la ciudadanía. A ese concepto limitado de la libertad de prensa debe agregarse ineludiblemente como parte de una política más amplia, la pertinaz reticencia al diálogo con sectores no coincidentes con decisiones gubernamentales. El resultado favorable al oficialismo de las últimas elecciones legislativas pudo hacer pensar que la incomunicación presidencial con los medios de comunicación habría de tener fin; mas no ha sido así, e inclusive se ha extremado, de acuerdo con esos y con otros mensajes públicos descalificantes. La situación, asociada al bloqueo de la ley de acceso a la información pública recientemente comentada en este lugar, provoca fundadas reservas sobre lo que el Gobierno central define como un nuevo proyecto de país. Modelo nacional donde tales señales de incomunicación y rechazo del diálogo con la pluralidad de los medios priva a la sociedad de contribuir adecuadamente, mediante esa herramienta de construcción democrática.
Ese carácter no sólo resta trascendencia a los medios de comunicación, sino que los considera adversarios del Gobierno cuando no coinciden con sus decisiones y manifestaciones, o recogen opiniones diferentes. Testimonio reciente de ese extremado criterio crítico ha sido el desmentido a un matutino porteño -"Clarín"- mediante un discurso oficial, donde generaliza con el periodismo solicitándole ayuda y reprochándole incapacidad de rectificación de los errores, aparte de otras consideraciones sobre la función de los medios de comunicación. Dos días después, el Presidente expresó públicamente una severa descalificación a otro matutino porteño -"La Nación"- del que sostuvo que no es independiente, relacionando ese juicio con informaciones que el diario recoge de la oposición. "Aplaudo que tenga sus ideas, que son minoritarias; pero que no nos quieran imponer con supuestas palabras rectoras". Ambas referencias son testimoniales del menguado concepto que en la cumbre del poder se tiene de los medios, cuya existencia y función no son un capricho empresario o profesional, sino un elemento ineludible de esa construcción permanente de la democracia por la sociedad. Esa concepción y modalidad presidencial trasciende por lo demás al círculo de colaboradores inmediatos del doctor Kirchner, dando lugar a espacios informativos vacíos, que ocupan versiones y especulaciones, provocando a veces un estado de tirantez entre los medios y el Poder Ejecutivo, que suscita incertidumbre en la ciudadanía. A ese concepto limitado de la libertad de prensa debe agregarse ineludiblemente como parte de una política más amplia, la pertinaz reticencia al diálogo con sectores no coincidentes con decisiones gubernamentales. El resultado favorable al oficialismo de las últimas elecciones legislativas pudo hacer pensar que la incomunicación presidencial con los medios de comunicación habría de tener fin; mas no ha sido así, e inclusive se ha extremado, de acuerdo con esos y con otros mensajes públicos descalificantes. La situación, asociada al bloqueo de la ley de acceso a la información pública recientemente comentada en este lugar, provoca fundadas reservas sobre lo que el Gobierno central define como un nuevo proyecto de país. Modelo nacional donde tales señales de incomunicación y rechazo del diálogo con la pluralidad de los medios priva a la sociedad de contribuir adecuadamente, mediante esa herramienta de construcción democrática.
Lo más popular
Ranking notas premium







