24 Febrero 2006 Seguir en 
EX HOTEL CORONA
Acerca de la carta de la lectora Catalina Inés Lonac, del 20/2, quiero manifestar que comparto plenamente sus reflexiones sobre el ex hotel Corona, ubicado en la intersección de las calles 24 de Septiembre y 9 de Julio (¡qué fecha para honrar!). Desconociendo totalmente la situación del inmueble, se me ocurre pensar si no sería posible y muy interesante su expropiación por parte del Estado. Esta cuestión tiene que ver, nada menos, que con el entorno de la plaza Independencia y con el turismo de la ciudad. Me pongo a disposición de Mercedes Paz, presidenta del Ente Tucumán Turismo, para estudiar una solución.
DISCRIMINADOS
Si se hiciera un censo en nuestra provincia, nos daríamos cuenta de la cantidad de personas mayores de 40 años olvidadas que tiene Tucumán. Hoy en día nos sentimos discriminados. Conseguir un empleo es imposible. Estamos fuera del mercado laboral por la gran demanda de mano de obra joven que se solicita. Y lo paradójico de esto es que muchos de los comerciantes, empresarios, políticos, etcétera, que hoy nos descartan, pertenecen a este grupo de los 40 años o más. Gran parte de nosotros trabaja sin relación de dependencia, teniendo en cuenta que muchas veces el trabajo es discontinuo, por lo que ni siquiera se puede aportar a una obra social o para la jubilación. Los que tenemos la suerte de pertenecer a un plan social, somos dados de baja por tener hijos mayores de 18 años; hay otros que por ser solteros y no tener carga de familia fueron excluidos de ese beneficio. Creo que por intermedio del Ministerio de Trabajo o el organismo que corresponda, se podría crear una oficina donde se pueda tratar esta situación. En varias oportunidades recorrí la Casa de Gobierno tratando de encontrar alguna secretaría que se haga eco de esta problemática de muchos comprovincianos, sin encontrar respuestas hasta el momento. Estamos convencidos de que podemos ser útiles. Lo sabemos y lo sentimos. ¿Por qué no darnos la oportunidad de demostrarlo?
CANAL SAN JOSE
Los vecinos del canal San José, pegado al barrio Feput, a la altura de avenida América 2.200 al 2.600 y más también, soportamos olores nauseabundos que afectan la salud de todos los que residimos en la zona. Se habla mucho del dengue y de la contaminación ambiental, pero lo que menos se hace es combatir estos males. Este canal tiene toda clase de suciedad: animales muertos y todo tipo de desperdicios inimaginables. Una vez más les pido a las autoridades que con urgencia solucionen este grave problema, exigiéndole a la gente que vive al borde del canal que cuide la limpieza, ya que es un beneficio para ellos y para nosotros. Ruego a las autoridades que se hagan cargo de la limpieza; que manden gente especializada, porque consideramos que tenemos derecho a vivir dignamente, a respirar aire puro, en una ciudad limpia.
SUBSIDIO DE SALUD
Ante el desafortunado accidente que sufrió mi hijo, concurrí a una institución ubicada en Salta al 200, en donde se me informó el diagnóstico: doble fractura en la muñeca con cirugía inmediata. Al concurrir al Subsidio de Salud descubrí, después de peregrinar por varias oficinas, que la obra social no me cubre los honorarios del cirujano, del ayudante, ni del anestesista, y por los descartables debía iniciar un expediente que iba a demorar de 10 a 15 días. Entonces pregunto: ¿cuáles son los beneficios que esta obra social les brinda a sus afiliados? Impotente ante tanta burocracia, me dirigí al Hospital de Niños, en donde recibí una respetuosa y responsable atención profesional. Sólo me quedó el sabor amargo de la experiencia vivida con el Subsidio de Salud.
JUSTICIA DIVINA
El 3 de octubre de 1987 leía en LA GACETA una noticia que me paralizó, que me llenó de espanto y de asombro. No de odio, porque soy de esencia pacifista. El juez Jorge Parache había ordenado la libertad de un preso condenado a cadena perpetua. Se trataba de Fermín Núñez, quien asesinó, junto a otros, ante mis ojos, a mi pequeña hija María Cristina, y a su papá, el entonces capitán Humberto Viola, en un ataque cobarde e irracional. Habían transcurrido 13 años. Cabe aclarar que fue durante un gobierno constitucional y era presidenta María Estela Martínez de Perón. Me apersoné esa misma mañana en los Tribunales Federales a fin de pedirle al juez, seguridad para mis hijas María Fernanda y Luciana, sobrevivientes, junto conmigo, del atentado guerrillero, y lo hacía responsable si algo les sucedía. El miedo me invadía. No fui a cuestionar su fallo; sólo a expresarle mi lacerante sentir. En su despacho nos encontrábamos él y yo cuando me explicó, entre otras cosas y tras “largo meditar en soledad”, según sus palabras, que era un preso de buena conducta, que mantenía limpia su celda y leía diariamente la Biblia, a lo que le respondí que para mí eran cosas meramente domésticas. Han pasado 18 años para hacer público este diálogo. Y lo hago en este momento tan difícil para el juez, quien está siendo investigado por el Consejo de la Magistratura de la Nación. Doctor Parache, quizás ahora comprenda por qué yo sólo creo en la Justicia Divina.
VEREDAS ROTAS
Una tía mía se cayó en la calle San Martín, frente a la Casa de Gobierno, al tropezar con una baldosa floja. Se quebró el brazo izquierdo y se golpeó en otras partes del cuerpo. Estaba lloviendo; llevaba paraguas y perdió el equilibrio. Por el accidente se podría haber quebrado una pierna o la cadera. ¿Hasta cuándo vamos a tener las veredas rotas en la ciudad? ¿Y si se cae un discapacitado?
Acerca de la carta de la lectora Catalina Inés Lonac, del 20/2, quiero manifestar que comparto plenamente sus reflexiones sobre el ex hotel Corona, ubicado en la intersección de las calles 24 de Septiembre y 9 de Julio (¡qué fecha para honrar!). Desconociendo totalmente la situación del inmueble, se me ocurre pensar si no sería posible y muy interesante su expropiación por parte del Estado. Esta cuestión tiene que ver, nada menos, que con el entorno de la plaza Independencia y con el turismo de la ciudad. Me pongo a disposición de Mercedes Paz, presidenta del Ente Tucumán Turismo, para estudiar una solución.
José Luis Huici Estrebou
La Madrid 412 (Piso 3º- “C”)
S. M. de Tucumán
La Madrid 412 (Piso 3º- “C”)
S. M. de Tucumán
DISCRIMINADOS
Si se hiciera un censo en nuestra provincia, nos daríamos cuenta de la cantidad de personas mayores de 40 años olvidadas que tiene Tucumán. Hoy en día nos sentimos discriminados. Conseguir un empleo es imposible. Estamos fuera del mercado laboral por la gran demanda de mano de obra joven que se solicita. Y lo paradójico de esto es que muchos de los comerciantes, empresarios, políticos, etcétera, que hoy nos descartan, pertenecen a este grupo de los 40 años o más. Gran parte de nosotros trabaja sin relación de dependencia, teniendo en cuenta que muchas veces el trabajo es discontinuo, por lo que ni siquiera se puede aportar a una obra social o para la jubilación. Los que tenemos la suerte de pertenecer a un plan social, somos dados de baja por tener hijos mayores de 18 años; hay otros que por ser solteros y no tener carga de familia fueron excluidos de ese beneficio. Creo que por intermedio del Ministerio de Trabajo o el organismo que corresponda, se podría crear una oficina donde se pueda tratar esta situación. En varias oportunidades recorrí la Casa de Gobierno tratando de encontrar alguna secretaría que se haga eco de esta problemática de muchos comprovincianos, sin encontrar respuestas hasta el momento. Estamos convencidos de que podemos ser útiles. Lo sabemos y lo sentimos. ¿Por qué no darnos la oportunidad de demostrarlo?
Isabel López
Salas y Valdés 1.220
S. M. de Tucumán
Salas y Valdés 1.220
S. M. de Tucumán
CANAL SAN JOSE
Los vecinos del canal San José, pegado al barrio Feput, a la altura de avenida América 2.200 al 2.600 y más también, soportamos olores nauseabundos que afectan la salud de todos los que residimos en la zona. Se habla mucho del dengue y de la contaminación ambiental, pero lo que menos se hace es combatir estos males. Este canal tiene toda clase de suciedad: animales muertos y todo tipo de desperdicios inimaginables. Una vez más les pido a las autoridades que con urgencia solucionen este grave problema, exigiéndole a la gente que vive al borde del canal que cuide la limpieza, ya que es un beneficio para ellos y para nosotros. Ruego a las autoridades que se hagan cargo de la limpieza; que manden gente especializada, porque consideramos que tenemos derecho a vivir dignamente, a respirar aire puro, en una ciudad limpia.
Magdalena Haquin
Bº Feput (Manz. “G” C-19)
S. M. de Tucumán
Bº Feput (Manz. “G” C-19)
S. M. de Tucumán
SUBSIDIO DE SALUD
Ante el desafortunado accidente que sufrió mi hijo, concurrí a una institución ubicada en Salta al 200, en donde se me informó el diagnóstico: doble fractura en la muñeca con cirugía inmediata. Al concurrir al Subsidio de Salud descubrí, después de peregrinar por varias oficinas, que la obra social no me cubre los honorarios del cirujano, del ayudante, ni del anestesista, y por los descartables debía iniciar un expediente que iba a demorar de 10 a 15 días. Entonces pregunto: ¿cuáles son los beneficios que esta obra social les brinda a sus afiliados? Impotente ante tanta burocracia, me dirigí al Hospital de Niños, en donde recibí una respetuosa y responsable atención profesional. Sólo me quedó el sabor amargo de la experiencia vivida con el Subsidio de Salud.
Cristina Juárez
Thames 789
S. M. de Tucumán
Thames 789
S. M. de Tucumán
JUSTICIA DIVINA
El 3 de octubre de 1987 leía en LA GACETA una noticia que me paralizó, que me llenó de espanto y de asombro. No de odio, porque soy de esencia pacifista. El juez Jorge Parache había ordenado la libertad de un preso condenado a cadena perpetua. Se trataba de Fermín Núñez, quien asesinó, junto a otros, ante mis ojos, a mi pequeña hija María Cristina, y a su papá, el entonces capitán Humberto Viola, en un ataque cobarde e irracional. Habían transcurrido 13 años. Cabe aclarar que fue durante un gobierno constitucional y era presidenta María Estela Martínez de Perón. Me apersoné esa misma mañana en los Tribunales Federales a fin de pedirle al juez, seguridad para mis hijas María Fernanda y Luciana, sobrevivientes, junto conmigo, del atentado guerrillero, y lo hacía responsable si algo les sucedía. El miedo me invadía. No fui a cuestionar su fallo; sólo a expresarle mi lacerante sentir. En su despacho nos encontrábamos él y yo cuando me explicó, entre otras cosas y tras “largo meditar en soledad”, según sus palabras, que era un preso de buena conducta, que mantenía limpia su celda y leía diariamente la Biblia, a lo que le respondí que para mí eran cosas meramente domésticas. Han pasado 18 años para hacer público este diálogo. Y lo hago en este momento tan difícil para el juez, quien está siendo investigado por el Consejo de la Magistratura de la Nación. Doctor Parache, quizás ahora comprenda por qué yo sólo creo en la Justicia Divina.
María Cristina Picón
Bascary 58
Yerba Buena-Tucumán
Bascary 58
Yerba Buena-Tucumán
VEREDAS ROTAS
Una tía mía se cayó en la calle San Martín, frente a la Casa de Gobierno, al tropezar con una baldosa floja. Se quebró el brazo izquierdo y se golpeó en otras partes del cuerpo. Estaba lloviendo; llevaba paraguas y perdió el equilibrio. Por el accidente se podría haber quebrado una pierna o la cadera. ¿Hasta cuándo vamos a tener las veredas rotas en la ciudad? ¿Y si se cae un discapacitado?
Arturo de la Vega (h)
pichonarturo@arnet.com.ar
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REQUISITOS
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras. Podrán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del firmante . El portador tiene que concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar.
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras. Podrán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del firmante . El portador tiene que concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar.
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