A menos de un mes de la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las empresas ingresan en una etapa clave para su implementación. El régimen comenzará a regir el 1 de noviembre. El desafío ya no pasa solo por comprender el alcance de la normativa, sino por resolver las definiciones operativas, administrativas y financieras necesarias para llegar a esa fecha con los procesos preparados. “El principal riesgo en esta instancia es pensar el FAL exclusivamente como una cuestión de liquidación. Su implementación requiere coordinación entre Recursos Humanos, Finanzas, Administración y Payroll, porque incorpora decisiones que exceden el procesamiento mensual de la nómina”, explica Alejandra Guzmán, gerente de Legales de Grupo Gestión.
Entre las principales decisiones está la selección de una entidad habilitada para administrar el FAL, la definición del vehículo de inversión (que podrá instrumentarse mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros autorizados), la apertura de la cuenta individual correspondiente y la obtención del ID FAL, identificador necesario para canalizar los aportes. De no informar un ID FAL válido ante ARCA, la Comisión Nacional de Valores le asignará predeterminadamente de oficio un vehículo de inversión.
¿Cuánto hay que pagar? El esquema establece contribuciones mensuales según el tamaño de la empresa: 1% para grandes empleadores y 2,5% para micro, pequeñas y medianas empresas, calculadas sobre la base usada para determinar las contribuciones patronales al SIPA.
Contribuciones patronales
No se trata, sin embargo, de un costo extra en términos absolutos. ARCA detrae automáticamente el importe destinado al FAL de las contribuciones patronales con destino al SIPA, al INSSJP, al Fondo Nacional de Empleo y al Régimen de Asignaciones Familiares (salvo en las relaciones comprendidas en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral). Si esas contribuciones no alcanzan para cubrirlo, la diferencia no puede trasladarse a períodos posteriores. Por eso, el impacto real dependerá de la situación contributiva de cada empleador. Finalmente, los fondos se acumularán en una cuenta individual por empleador y podrán generar rendimientos mediante los instrumentos de inversión previstos en la normativa.”
¿Qué hacer en los días que quedan? Con la entrada en vigencia cada vez más cerca, octubre será un mes clave para definir responsabilidades, ordenar circuitos internos y preparar los procesos necesarios para la implementación. El área de Recursos Humanos deberá trabajar de manera coordinada con Legales, Administración, Finanzas, y Payroll para establecer responsables en cada etapa, completar las gestiones pendientes y definir cómo se integrará el FAL a los procesos habituales de liquidación y pago. El desafío inmediato será llegar al 1° de noviembre con la cuenta abierta, el vehículo de inversión definido, el ID FAL obtenido y los procesos internos preparados para incorporar el nuevo esquema a la gestión habitual.










