Vivir con temor por las lluvias: los planes de la Capital frente al “Súper Niño”
Los datos de la Estación Experimental confirman que los perfiles vienen cargados tras un ciclo previo con picos extraordinarios en verano y otoño. Mientras, el municipio avanza con algunas obras y en el Concejo Deliberante busca abrirse paso una ordenanza para cambiar el modelo de gestión hídrica.
Resumen para apurados
- Ante el fenómeno del Súper Niño, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán impulsa obras y una ordenanza para prevenir inundaciones por saturación hídrica.
- La Estación Experimental alertó que los suelos están colmados tras registros previos extraordinarios, mientras el Concejo busca reformar el modelo de gestión.
- La ejecución de estas obras e iniciativas legislativas será determinante para mitigar el impacto de los temporales estivales y evitar anegamientos en la capital.
Escuchar nota
Gloria Álvarez camina por las inmediaciones del cruce del canal Sur y la avenida Néstor Kirchner. Lo observa y junta las manos cuando habla del verano que se aproxima: “Tenemos miedo de que las próximas lluvias sean más intensas y que el agua vuelva a entrar a las casas. Queremos que se tomen medidas antes de que llegue el problema”, sintetiza con la claridad de quien ha visto el agua subir sobre su propio suelo.
El temor no es infundado. Los registros de la sección de Agrometeorología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) muestran la magnitud de los acumulados recientes en la provincia.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, áreas agrícolas y de cuenca acumularon entre 400 y 700 milímetros. Si bien enero tuvo momentos secos puntuales, febrero y marzo revirtieron el tablero con aportes extraordinarios (marzo se ubicó un 73% por encima de sus valores normales), provocando anegamientos e impactando en zonas bajas.
Las lluvias continuaron de manera anómala entre abril y principios de junio -con picos en La Cocha y Simoca- que incluso forzaron pausas temporales en la zafra azucarera antes del alivio del invierno seco.
Con los antecedentes hidrológicos todavía frescos en la cuenca, la Capital se encamina al ciclo estival 2026-2027 bajo una doble exigencia: la respuesta inmediata en las calles y la necesidad de una planificación estructural.
La apuesta del Ejecutivo
Frente a la inminencia de la temporada de tormentas y la amenaza del “Súper Niño”, la intendente Rossana Chahla encabezó un encuentro con los equipos de la Secretaría de Obras Públicas en la sede de 9 de Julio y Lavalle para evaluar el mapa de intervenciones pluviales en la Capital.
Entre los frentes de trabajo financiados con recursos municipales, Chahla destacó dos obras de desagüe clave:
- Barrio 360 Viviendas (45% de avance): Proyecto que prevé concluir en los próximos dos meses y que busca mitigar los anegamientos no solo en ese sector, sino también en los barrios colindantes Nueva Esperanza, Independencia y Ampliación Alejandro Heredia.
- Barrio Margaritas (en proceso de adjudicación): Con tres empresas oferentes y un plazo de obra estimado en seis meses, esta infraestructura apunta a drenar el sector noroeste, aliviando históricamente a barrios como Margaritas, Sitravi, Villa 9 de Julio y 11 de Febrero.
La intendenta subrayó que estas decisiones responden a diagnósticos topográficos de precisión: “El estudio LiDAR que implementamos nos permite contar con información precisa para definir dónde y cómo intervenir, optimizando nuestros recursos y priorizando las zonas más vulnerables”. Asimismo, la jefa municipal confirmó la puesta en marcha de un plan de contingencia ante el escenario del “Súper Niño” para coordinar asistencia y prevención en emergencias.
A la par, en los límites de la Capital con Tafí Viejo, la Provincia avanza sobre el arroyo Nueva Esperanza. Con un movimiento de 3.000 m³ de suelo, la DPA construye una rampa de 80 metros para ingresar maquinaria pesada al lecho (que supera un desnivel de 30 metros) con el objetivo de frenar los procesos erosivos y estabilizar el cauce antes de las lluvias.
Para vecinas como Gloria, las explicaciones teóricas pasan a segundo plano cuando el agua se acerca a las puertas de las casas. El desafío de la ciudad radica en lograr que las herramientas tecnológicas y los proyectos normativos de largo plazo se traduzcan en una sola certeza cotidiana: que el escurrimiento urbano deje de ser una amenaza recurrente cada vez que asoma una tormenta en el horizonte.
Un proyecto de ordenanza elaborado con asesoramiento técnico de ingenieros civiles
Mientras las máquinas trabajan en las emergencias del día a día, la discusión de fondo se trasladó al Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán. Los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos presentaron un proyecto de ordenanza para crear el Plan Maestro de Gestión Integral de Drenaje Urbano y Resiliencia Hídrica (PM-GIDU), elaborado con el asesoramiento técnico de ingenieros civiles para terminar con la improvisación estacional y establecer una hoja de ruta con fuerza de ley.
El proyecto reconoce que, con más del 92% de su superficie urbana consolidada, la Capital no puede transformarse íntegramente en una “ciudad esponja”, por lo que exige intervenciones progresivas, parciales y focalizadas. Entre sus ejes centrales, la norma propone incorporar el criterio de Impacto Hídrico Cero, obligando a que todo nuevo emprendimiento de gran escala (como centros comerciales, hipermercados o edificios de propiedad horizontal) garantice que el volumen de agua que descarga hacia la vía pública no supere el estado previo a la obra.
Para lograrlo, la iniciativa impulsa la implementación de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) mediante la construcción de reservorios de retardo pluvial, jardines de lluvia y superficies semipermeables que permitan laminar y retener transitoriamente el excedente hídrico antes de volcarlo a los canales.
Además, el plan contempla la creación de un Registro y Mapa Digital Pluvial de acceso público, donde se transparentará el estado de los canales, la localización de puntos críticos de anegamiento y los cronogramas de limpieza preventiva.
“El paradigma de ciudad esponja es adoptado en esta ordenanza como una orientación estratégica parcial y localizada. El objetivo técnicamente viable no es revertir integralmente la matriz urbana consolidada, sino evitar el agravamiento futuro de la escorrentía”, señalan los fundamentos del proyecto firmado por Cobos y Canelada.
San Miguel de Tucumán enfrenta la recta final del año en una encrucijada conocida: la urgencia de completar entubados, limpiar imbornales y desobstruir arroyos antes de que lleguen las tormentas severas, frente a la necesidad imperiosa de adoptar normas como el PM-GIDU que obliguen a regular la expansión constructiva y la impermeabilización del suelo.













