"No saben su edad": el dato que impactó a los voluntarios en el Chaco salteño y que motiva la campaña del Día del Niño

La Fundación Seamos Puente viaja el viernes con 40 voluntarios para compartir juegos y alimentos.

AMOR. El objetivo es llevar felicidad a niños en situaciones difíciles.
AMOR. El objetivo es llevar felicidad a niños en situaciones difíciles.
Hace 2 Hs

La Fundación Seamos Puente viajará mañana con unos 40 voluntarios al Chaco salteño, en una campaña solidaria en el contexto del Día del Niño. Para ello, buscan reunir juguetes, leche en polvo, cacao, golosinas y galletas para compartir en distintas comunidades. “Queremos que puedan ser niños y disfrutar de pequeños momentos como jugar, pintar y compartir”, contó Mario Ramos, uno de los voluntarios en LG Play.

“¿Qué voy a llevar a los niños?”, fue la pregunta que lo acompañó antes de uno de sus primeros viajes a esa zona. Pensó en juguetes, como suele ocurrir cuando se prepara una celebración para chicos. Pero también decidió llevar muchas hojas y lápices de colores.

Aún recuerda la reacción de los niños. “No saben lo felices que estaban. Tener acceso a poder dibujar o crear, para ellos, es muchísimo”, contó. La experiencia, admite, le cambió la manera de mirar muchas de las cosas que forman parte de la vida cotidiana. El objetivo, esta vez, será generar un espacio de juego y encuentro el domingo, pero también acercar alimentos y otros elementos que resultan necesarios durante todo el año.

Una celebración deseada

Para los voluntarios, el Día del Niño no es solamente una fecha para entregar regalos. Es una oportunidad para vivir experiencias que muchas veces están lejos de ser cotidianas. Ramos cuenta que, durante las visitas, incluso les sucede algo que puede resultar difícil de imaginar: algunos niños desconocen cuántos años tienen.

“Nos pasa de preguntarles y no saben su edad, porque no hay un espacio para eso: para celebrar un año, para festejar su cumpleaños”, relató.

La posibilidad de organizar un cumpleaños, compartir una torta, jugar o recibir un pequeño regalo puede parecer algo natural para muchas familias. Pero en las comunidades que visitan, esas escenas no siempre forman parte de la vida cotidiana. “Algo obvio, allá no está naturalizado”, explicó. “Buscamos que los niños puedan vivir su niñez y disfrutar de los pequeños momentos, como el juego, pintar y compartir. Todo eso es fundamental que ellos puedan vivirlo”, sostuvo.

Más que juguetes

“Hay mucha desnutrición infantil en la zona y también está la falta de agua”, señaló, quien destacó que las necesidades de las comunidades exceden una fecha puntual del calendario. El voluntario también remarcó que el contacto con las familias les permite conocer otras necesidades y acompañarlas cuando es posible.

“Con lo poquito que uno puede hacer, o simplemente con estar ahí y regalarles un poco de nuestro tiempo para estar con los pequeños o con las familias, para ellos es muchísimo”, afirmó. Esa cercanía también generó vínculos que se sostienen más allá de las campañas. Ramos contó que en algunos viajes llegaron a quedarse con las comunidades para compartir la Navidad.

“Son nuestros hermanos”, resumió. Y explicó que cuando algunas de esas familias viajan a Salta y necesitan un medicamento o algún acompañamiento, intentan ayudarlos desde ese lugar. Para alcanzar todos los objetivos, se abrió también la posibilidad de realizar una donación económica de $5.000.

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