Resumen para apurados
- El Maitén, en Chubut, se posiciona como destino turístico para el invierno de 2026 al ofrecer una combinación única de paisajes patagónicos y el histórico tren La Trochita.
- Este pueblo de transición entre la estepa y el bosque andino resguarda los talleres ferroviarios activos y atractivos como el Cañadón de los Ensueños y el río Chubut.
- La puesta en valor de su patrimonio ferroviario y natural consolida a la localidad como un eje clave para diversificar el turismo y promover la conservación en la Patagonia.
Hay un lugar que ocurre entre dos tiempos. Un punto en donde los opuestos comulgan, donde las divisiones se diluyen pero no se mezclan. Es en el pueblito de El Maitén donde la estepa está por convertirse en algo más, el punto exacto en que la vegetación achaparrada de los arbustos duros y espinosos se convierte en imponentes maitenes, cipreses y coihues. La aridez se disuelve en la prolífera vegetación cercana a los ríos y donde los vientos no pegan con tanta fuerza. En este oasis verde es donde se puede disfrutar de una experiencia única de vacaciones.
El Maitén es un punto particular de la geografía patagónica. Es en su rareza donde es posible encontrar un paisaje que transiciona, que cambia conforme a los pasos. Ubicado en la cordillera húmeda de los bosques andinos y las estepas áridas del centro de Chubut, este rincón es un encuentro de opuestos: la planicie seca que pasa de unos pocos neneos, matas negras y otros ejemplares de la zona a frondosas estructuras verdes que custodian el Río Chubut en una localidad de apenas unos 3500 habitantes.
Un valle con mística única
Un valle labrado por la erosión de los glaciares y surcado por el Río Chubut es el que engendra al pueblo de El Maitén, bautizado por la vegetación que transcurre a la vera del río. Esta geografía es la que lo diferencia del resto de localidades de la Comarca, consagrando un santuario de paisajes y ecosistemas diversos.
Los paisajes de El Maitén se conjugan con la historia. En el amplio valle de origen glaciar, entre las montañas de altura media, se resguarda el pasado sobre rieles. Máquinas de colores negros y rojos se conforman como la identidad visual del lugar que ofrece un fascinante viaje en el tiempo. El estado impecable de la maquinaria permite adentrarse en esa aventura por los talleres de La Trochita (Viejo Expreso Patagónico), el corazón emblemático del tren a vapor.
El latido de los talleres
Andar por El Maitén es encontrarse con artesanos que aún con esfuerzo intentan arreglar las locomotoras con las técnicas de la década del 50, leyendo atentamente las instrucciones y planos que explican su mecánica. La localidad es la capital nacional del tren a vapor, una esencia gestada en paralelo a la existencia de los maitenes, presencia que quedó cercenada con el avance de la fiebre ferroviaria y la expansión urbana que también sacudió a la zona.
El maitén es un árbol de copa globosa, ramas flexibles, corteza cenicienta, follaje persistente y forrajero, que alcanza unos 10 a 15 metros de altura. Su madera permite el uso en mueblería. Por sus propiedades medicinales fue considerado sagrado por los Mapuches. Pero su población fue menguada conforme el pueblo crecía. Los habitantes explican con nostalgia cómo los bosques nativos abrieron paso a las construcciones. “Acá a orillas del río, en el sitio en que está el pueblo, había muchísimos árboles maitenes. La gente, cuando empezó a llegar para instalarse y hacer el pueblo, los hachó para limpiar el terreno hasta que no quedó casi nada. Y vos sabés que yo, después de muchos años, hice plantar uno en el patio; todavía está, tiene unas hojitas hermosas. Por aquellos ejemplares se llama El Maitén este pueblo”, explicó Doña Elsa Wodicka, en el número 16 y 17 de la Revista Mi Sur.
Naturaleza deslumbrante más allá de las vías
El Maitén no es solo La Trochita, ofrece atractivos naturales impactantes, como el Área Natural Protegida Municipal Cañadón de los Ensueños, a 5 kilómetros de la localidad, donde un arroyo de aguas claras desciende por una quebrada entre un bosque de lengas, coihues, ñires y cipreses, y tras dos horas de caminata, se encuentra una cascada que sorprende por su belleza.
También resulta ideal para disfrutar de una tranquilidad única en el valle del río Chubut –cuya naciente se encuentra a sólo 35 kilómetros–, donde se prestan las condiciones para realizar actividades náuticas y pesca deportiva de trucha arco iris y de salmón. La Bella Durmiente es una formación rocosa que se asemeja a una mujer en estado de reposo y constituye la postal típica de la comarca, mientras que el cerro La Cruz, de 1377 metros de altura, en sus dos miradores permite observar la fascinante diferencia de paisajes entre el bosque andino y la estepa.
Ubicado en el oeste de la provincia en un amplio valle de origen glaciario recorrido por el río Chubut, El Maitén se encuentra a 35 kilómetros al sur de Ñorquincó (Río Negro), a 55 de El Bolsón, a 130 de Esquel y a 1740 kilómetros de Buenos Aires. Pertenece a la Comarca Andina del Paralelo 42.








