BOGOTÁ, Colombia.- El ultraderchista Abelardo de la Espriella aventajaba en el balotaje de Colombia al oficialista Iván Cepeda con más de la mitad de las mesas informadas en el conteo preliminar. El populista de derecha obtenía el 49,68% de los votos contra el 48,67% de Cepeda, con el 99% del conteo rápido.
El abogado millonario de 47 años, lideraba con el 50,5% de los votos, mientras que el delfín del presidente Gustavo Petro contaba con el 47,8%, de acuerdo con la página web de la entidad que organiza los comicios, que avanza en un 65% del conteo. El ultraderechista cuenta con el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump.
La investidura está agendada para el 7 de agosto, con una ceremonia en una base militar. Su discurso a favor de Washington, las fuerzas de orden y los empresarios se parece al de otros mandatarios de derecha, como el salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei.
Cepeda, el candidato del oficialismo, aseguró que no aceptará la derrota antes del escrutinio final que tomará varios días y que impugnará 33.000 mesas electorales. “Una vez (...) se hayan hecho las verificaciones correspondientes, reconoceremos el resultado oficial”, aseguró ante cientos de seguidores.
La jornada a la que estaban convocadas más de 41 millones de personas se desarrolló sin indicentes y la autoridad electoral esperaba tener resultados horas después del cierre de las urnas.
De la Espriella votó con la camiseta de la selección de fútbol en medio de cientos de seguidores con la misma prenda que gritaban “¡fuera Petro!” en Barranquilla, su bastión político. “Vinimos a cambiar la política para siempre, hoy es el partido más importante de la historia de Colombia”, dijo el candidato, que se hace llamar “El Tigre”.
Cepeda asistió rodeado de escoltas con escudos antibalas a una escuela en un barrio popular de Bogotá. “Cuando triunfemos vamos a gobernar para todo un país y no solo para un sector”, declaró ante la prensa entre arengas de “¡El pueblo está contigo!”.
Una década después del acuerdo de paz con las FARC, la campaña ha estado marcada por la violencia de grupos armados con bombas, drones explosivos y el asesinato de un candidato presidencial.
De la Espriella culpa a Petro, a quien llama “jefe de la mafia” y amenaza con llevarlo ante la justicia de Estados Unidos. Dijo que buscará el respaldo de Trump e Israel para atacar a la guerrilla con bombardeos y fumigaciones de narcocultivos en el mayor productor mundial de cocaína.
“Soluciones de choque”
De nacionalidad colombiana y estadounidense, se opone al intento de Petro de negociar con los grupos armados para enterrar décadas de conflicto armado. Según analistas, estas organizaciones aprovecharon para enriquecerse y expandirse. “El miedo subió últimamente porque tomaron fuerza los grupos armados. Eso le da zozobra a uno”, dice Jesús Alberto, un comerciante de 58 años en el departamento del Cauca.
Detrás de una urna de cristal antibalas y con saludo militar, De la Espriella se convirtió en un fenómeno político. Alardea de cantante y de su vida de lujos en Italia. “Conecta con un electorado cansado de la inseguridad y que quiere soluciones de choque” pero también encarna un modelo aspiracional del “empresario que construyó su fortuna”, dice Luisa Lozano, experta de la Universidad de La Sabana.
Defiende el porte de armas, la construcción de megacárceles, la explotación de petróleo con fracking, recortar un 40% el Estado y ha dicho que lo “ideal” sería dolarizar la economía. Sus detractores lo critican por los comentarios machistas y homofóbicos y por defender como abogado a paramilitares narcos.
Colombia ha sido históricamente el socio más cercano en Sudamérica de Estados Unidos, que transfirió millones de dólares en ayuda para las fuerzas amadas y la inteligencia. Pero las relaciones se deterioraron con la llegada de Petro. Ahora se espera que eses vínculo se recomponga.













