
Una vez más, el trabajo de clasificación de área sembrada con imágenes satelitales en la región central del país resulta revelador. Se sembró mucho más maíz del que se pensaba, sumándose 420.000 hectáreas al guarismo de abril. “Si solo se considerara el cambio de hectareaje, la producción maicera habría aumentado alrededor de cuatro millones de toneladas; pero hay un millón extra que se suma por mayores resultados de la cosecha del maíz temprano en el centro del país y por la mejora que ha tenido el maíz tardío luego de las lluvias de los últimos 30 días”, indica el informe de Estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Tras un corte abrupto de las tormentas a fines de diciembre, en febrero volvió el agua a partir de la segunda quincena. En la primera quincena de marzo buena parte del centro este y sudeste de Buenos Aires se mantenían bajo sequía; pero a partir del 20 de marzo hubo un cambio radical, como se puede apreciar en la imagen de acumulados de marzo.
“Actualmente estamos en un claro ciclo positivo con respecto a los acumulados de lluvias. La primera semana de abril dejó 96 mm en promedio en la red de estaciones Guía Estratégica para el Agro de la BCR, la que está ubicada en la región núcleo. La media histórica para la primera semana está entre 20 mm y 30 mm, por lo que las lluvias caídas dejaron prácticamente cuatro veces ese volumen”, dice.
El trabajo de clasificación de cobertura de suelo con imágenes satelitales sobre la región núcleo permite ajustar el área de maíz sembrada en la Argentina para el actual ciclo 2025/26 en 10,2 millones de hectáreas en este informe de abril (9,8 millones de hectáreas en marzo). De esta manera, podrían cosecharse 8,5 millones de hectáreas, que se destinarían a grano comercial. Con este ajuste en área y los realizados en rendimientos, se estima que la Argentina podría producir su mayor cosecha maicera con 67 millones de toneladas, un 34% más que el ciclo pasado y un 28% más que en su anterior máxima marca, 52,5 millones de toneladas, de hace dos años.
En la campaña 2023/24 se había sembrado incluso más superficie con maíz (10,3 millones de hectáreas), pero el daño por sequía y el virus del spiroplasma trasmitido por la chicharrita diezmaron el potencial productivo. En esta campaña, la Argentina está transcurriendo el ciclo evolutivo del cereal con la falta de noticias sobre daños de consideración causados por el spiroplasma, cuando hace dos años la enfermedad explotaba.
El trabajo de técnicos en investigación, el monitoreo constante que han realizado y la gran inversión realizada en el norte del país incorporando materiales de mayor resistencia y las aplicaciones y el gran cuidado puesto sobre todo en el inicio del cultivo, a lo largo de sus fases vegetativas, ha sido solo una pequeña parte del enorme esfuerzo que ha realizado el sector para alcanzar este logro.
Con pocos días de tormenta en las últimas semanas por el tiempo inestable, lluvias intermitentes y fuertes acumulados, hasta ahora se cosechó un 23% del área. Los resultados si bien están dentro de lo calculado, hay algunas mejoras. En la región central, con el 67% cosechado, mejores rindes permitieron ajustes que repercutieron en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, a las que se les suman también mayores expectativas en maíces tardíos. También se ajustó al alza en Santiago del Estero.
En lo referente a la soja, la menor área sembrada se compensa con buenos rindes, ya que se ajustaron los datos de la región núcleo, con 200.000 hectáreas menos, la superficie cubierta se estima en 16,2 millones de hectáreas, y la superficie a cosechar en 15,87 millones de hectáreas. Finalmente, la caída interanual en área sembrada es de un 8,7% y no de un 7,6% como se estimaba en marzo.
La cosecha es muy incipiente. Si bien hay buenos indicios de mejores resultados en sojas de primera y recuperación en sojas de segunda, se espera que la cosecha tome impulso para seguir profundizando en el ajuste de rindes.
Con algunos ajustes en rindes en el centro y norte del país, se estima un rinde promedio nacional de 30,27 quintales por hectárea (qq/ha) y una producción de 48,0 millones de toneladas, un 2,9% menos que el año pasado (49,5 millones de toneladas).







