Mercedes protagoniza una nueva polémica en la Fórmula 1: bajo la lupa de la FIA por su alerón delantero

La escudería alemana quedó en el centro de la escena tras el GP de China por el funcionamiento de su sistema aerodinámico. Un posible “vacío reglamentario” en el alerón delantero del W17 encendió alertas y motivó pedidos de aclaración.

POLÉMICA. El mecanismo de cierre bifásico genera revuelo porque podría estar diseñado para “engañar” la lectura electrónica. POLÉMICA. El mecanismo de cierre bifásico genera revuelo porque podría estar diseñado para “engañar” la lectura electrónica.
Hace 3 Hs

La Fórmula 1 vuelve a meterse en terreno conocido: la delgada línea entre la innovación técnica y la interpretación del reglamento. Esta vez, el foco está puesto en Mercedes, que quedó bajo observación de la FIA por el funcionamiento de su alerón delantero en el monoplaza de 2026.

Todo se desencadenó tras el Gran Premio de China, cuando los equipos, obligados por normativa, presentaron los diseños de sus soluciones de aerodinámica activa. Ese proceso, que busca garantizar transparencia en una nueva era reglamentaria, también abrió la puerta a revisiones cruzadas entre escuderías.

En ese contexto, surgieron dudas sobre el sistema implementado por Mercedes en su W17, particularmente en relación al comportamiento de los flaps móviles del alerón delantero.

Según trascendió en el paddock, el punto de conflicto radica en un supuesto funcionamiento “en dos fases”. El mecanismo de cierre del alerón se dividiría en dos etapas: una primera, extremadamente rápida, que cumple con el límite de 400 milisegundos establecido por el reglamento y que es la que detectan los sensores de control; y una segunda, más lenta, en la que el componente continuaría su recorrido hasta alcanzar el cierre total.

Este detalle no es menor. En términos prácticos, el sistema podría estar diseñado para “engañar” la lectura electrónica sin violar formalmente el parámetro que controla la FIA, lo que abre una zona gris desde el punto de vista reglamentario.

El beneficio potencial de esta solución también está claro. El comportamiento progresivo del alerón permitiría reducir el impacto de la transferencia de carga hacia adelante en fase de frenada, mejorando el equilibrio del monoplaza en uno de los momentos más críticos del giro. En una categoría donde cada milésima cuenta, ese tipo de optimización puede marcar diferencias sustanciales.

La polémica escaló rápidamente y, en un primer momento, se señaló a Ferrari como el equipo que había solicitado explicaciones formales a la FIA. Sin embargo, la propia escudería italiana salió a desmentir esa versión, aunque en el paddock se mantiene la percepción de que el interés por el sistema de Mercedes es real y compartido por varios equipos.

En este caso, el debate también se da en un momento de transición. A partir del 1 de junio, la FIA introducirá modificaciones para cerrar ciertas lagunas reglamentarias vinculadas a la relación de compresión, lo que demuestra que el marco normativo aún está en proceso de ajuste.

Mientras tanto, Mercedes vuelve a estar en el centro de la escena. No por su rendimiento en pista, sino por una solución técnica que, como tantas otras en la historia de la categoría, obliga a preguntarse hasta dónde llega la legalidad… y dónde empieza la interpretación.

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