Cartas de lectores: Prudencia diplomática

Hace 9 Hs

Las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, calificando a Irán como “enemigo”, constituyen un hecho de gravedad institucional que no puede ser tomado como una simple opinión personal. En una república, las definiciones de esa magnitud no pertenecen al terreno de la retórica política. La Constitución de la Nación Argentina establece con claridad que las decisiones vinculadas a conflictos entre Estados y eventuales situaciones de guerra corresponden al Congreso de la Nación Argentina, no a declaraciones unilaterales del Poder Ejecutivo. Las palabras de un jefe de Estado no son neutrales: representan a toda la Nación y proyectan la política exterior del país. Por eso, introducir la categoría de “enemigo” en la relación con otro Estado implica un exceso retórico que desborda los límites de la prudencia diplomática y del marco constitucional. La política internacional de la Argentina exige responsabilidad, institucionalidad y respeto por los mecanismos republicanos. Lo contrario debilita la seriedad del Estado frente al mundo.

Williams Fanlo                                              

willyucr@gmail.com

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