EN LG PLAY. La licenciada en Psicología Gabriela Silva Molina.

“Hay tres tipos de monogamia”, estableció Gabriela Silva Molina, psicóloga y sexóloga, en Verano Play que acompaña las mañanas con información general por medio de las plataformas de LA GACETA. “Nadie nos pregunta. Parece que nacemos monogámicos”, remarcó la especialista en la entrevista que los periodistas José Názaro e Indalecio Sánchez hicieron.
El tono crítico de Molina no tenía que ver con un cuestionamiento a esa especie de falla antropológica de asumir hasta la imposición una condición. La psicóloga reclamaba la aceptación del cambio de paradigma.
El concepto de monogamia se mantiene como una relación de exclusividad, sí, pero puede ser tradicional, realista o flexible. “La primera está asociada al ‘hasta que la muerte nos separe’, con exclusividad total (emocional y sexual). El problema es que a veces pretende anular incluso el deseo o las fantasías hacia terceros, lo cual puede generar mucha inseguridad. Ahí entra el concepto de realidad: se acepta que, aunque haya exclusividad, las personas siguen teniendo ojos y deseos. Se reconoce que se puede sentir atracción por otros sin que eso sea una traición, permitiendo incluso hablar de estos temas o del perdón ante una falta. Y la flexible es la que incluye ‘acuerdos previos’ o los famosos ‘permitidos’. Son situaciones específicas (como un viaje o un encuentro con alguien famoso) donde las reglas se relajan con el consentimiento de ambos”, teorizó Molina.
Desde la audiencia
Los espectadores reaccionaron ante el tema con múltiples mensajes en el chat de YouTube.
El de Blanca generó un interesante debate que relacionó lo sentimental con el comportamiento diario. "Por el vale todo, estamos como estamos en la sociedad”, escribió en el chat la mujer. “No es eso, sino un vínculo con reglas claras y honestidad”, argumentó Molina. “Las dos personas deben sentirse cómodas y, a partir de ahí, vincularse. Justamente, ‘el vale todo’ es la infidelidad”, refutó la profesional. “Lo hacemos a escondidas. Lo que se plantea ahora con la educación emocional/sexual es la posibilidad de la honestidad. De una con uno mismo porque también uno se pierde un montón de experiencias por el miedo o lo que impone la sociedad”, agregó.
Molina desarrolló el aspecto de las normas que se pueden generar. “Las reglas suelen ser básicas. Por ejemplo, no estemos con conocidos, amigos, porque de repente vamos a un asado y nos sentimos incómodos”, explicó la sexóloga. La audiencia también mostró inquietud por cómo plantear el tema a la pareja. Lo principal es un trabajo interno previo porque probablemente, como el cambio es reciente y todavía no es muy aceptado, conmueva negativamente; uno debe entender qué quiere y por qué.
“No tiene que ser una inducción. Del otro lado, también se debe estar de acuerdo de pensar: ‘¿hasta dónde estoy dispuesto yo por amor y no por miedo al abandono? preguntarse: ‘bueno, a mí me interesa estar con otras personas’. Se está abriendo una puerta que está buena”, aseguró Molina.







