
El dolor más profundo encontró un cauce inesperado en la música. A pocos días de la muerte de la comunicadora Mariana “Nany” Núñez, Alberto, su padre, decidió transformar la tristeza en un pedido cargado de amor. Y era que su hija tuviera un lugar en el escenario del Cosquín Rock, el festival que marcó la historia de su familia. La respuesta no tardó en llegar.
La confirmación del homenaje fue compartida por el propio Alberto Núñez en sus redes sociales. “Homenaje a Nany en Cosquín Rock confirmado”, escribió, todavía conmovido, y agradeció especialmente a José Palazzo, uno de los impulsores del festival, por haber escuchado su historia y hacer posible el gesto en medio de un momento tan doloroso.
Días antes, el padre había reunido fuerzas para escribir una carta dirigida tanto a Palazzo como a Piti Fernández, líder de Las Pastillas del Abuelo. En esas líneas relató el vínculo íntimo que unía a su familia con el tradicional encuentro musical. Recordó que en 2008 asistió por primera vez junto a dos de sus hijas, Emilia y Mariana, que entonces tenía apenas 12 años. Desde aquel viaje, regresar cada año se convirtió en una tradición sagrada, un ritual compartido entre abrazos, canciones y recuerdos.
Pero esta vez el viaje estuvo marcado por la ausencia. Previo al festival, cuando ya tenían todo listo para partir nuevamente, Mariana falleció de manera repentina. Tenía 32 años, era madre de mellizos y, según la describen quienes la amaban, una mujer luminosa, inquieta, llena de sueños.
Pese al golpe devastador, Alberto y sus otras dos hijas decidieron sostener el viaje. No como una negación del dolor, sino como una forma de honrarla. Están convencidos -contó en su carta- de que Nany jamás hubiera querido que la tradición se interrumpiera por su partida.
En ese mensaje también incluyó un deseo concreto: que durante el festival hubiera un instante dedicado a su memoria y que, si era posible, Piti le regalara una canción. No pedía nada más que un momento, un gesto, una melodía que la trajera de vuelta, aunque fuera por unos minutos.
El pedido fue escuchado. El homenaje ya está confirmado y Nany tendrá su espacio en el corazón del Cosquín Rock. Entre guitarras, luces y miles de voces coreando, su nombre resonará como un eco de amor.







