
El Partido Justicialista (PJ) de Buenos Aires ya tiene un nuevo presidente. Tras negociar con la Cámpora en pos de evitar un enfrentamiento interno, el gobernador Axel Kicillof aceptó tomar el liderazgo con una condición clave: reafirmar el reclamo por la liberación de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
El mandatario provincial y referente peronista negoció con el sector que lidera Máximo Kirchner que la vicegobernadora, Verónica Magario, ocupará el rol de vicepresidenta primera; y que el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, será el vicepresidente segundo.
“El PJ de la provincia de Buenos Aires ratifica su repudio absoluto a la injusta condena y detención de Cristina Fernández de Kirchner enmarcada en un clima de creciente autoritarismo, persecución política y ataque sistemático a las instituciones de la democracia”, se declaró en un comunicado, junto al anuncio de las flamantes autoridades.
En el texto se destacó que “el peronismo bonaerense reafirma su compromiso inquebrantable con la defensa de la democracia, la Constitución y las garantías del pueblo y seguirá denunciando esta condena injusta como parte de una ofensiva más amplia contra todo el sistema democrático argentino”.
Con este movimiento, Kicillof pondrá a prueba su fortaleza frente a la negociación política con sus rivales internos. Se dice que la “jugada” le daría más poder en el peronismo, a la vez que se le quitaría a la ex vicepresidenta, que va quedando aislada por su prisión domiciliaria. Sin embargo, al gobernador bonaerense le toca afianzar su esquema de gobernadores y aliados, instalando la idea de un cambio de época en el PJ.
En tanto, el kirchnerismo alcanzó espacios claves en el nuevo esquema de poder. Leonardo Nardini será el presidente de la Junta Electoral partidaria, un órgano estratégico a la hora de resolver candidaturas; y Máximo Kirchner será el nuevo presidente del Congreso en reemplazo de Fernando Espinoza, intendente de La Matanza. Por su parte, Mariano Cascallares asume como secretario general del PJ bonaerense.
Pese al acuerdo, se presume que la interna en el peronismo se sigue manteniendo. Por ejemplo, se dice que hasta el sábado no hubo diálogo directo entre Kicillof y Máximo Kirchner, y que la negociación se dio bajo la supervisión de Cristina Fernández.
Los nombres que ocuparán las sillas del consejo también son motivo de negociación: el organismo tiene tres ramas (gremial, mujeres y juventud) por cada una de las ocho secciones. A este armado están abocados Magario, Cascallares y el ministro de Infraestructura y Servicio bonaerense, Gabriel Katopodis, como enviados de Kicillof; y Otermín más los diputados Alejandro Dichiara y Facundo Tignanelli, en representación de los Kirchner.
“Convocamos a todos y todas los afiliados a cada compañero y compañera, a poner delante lo que nos une y a cuidar la herramienta política que representa el peronismo y a trabajar en conjunto en la construcción de una alternativa, que tenga como toda bandera la soberanía política, la independencia económica y la justicia social”, remarcó también el comunicado que informa sobre la presidencia de Kicillof, aunque sin añadir nada sobre sus aspiraciones o ideas para el movimiento político.







