Longevidad femenina: ¿bendición o desafío previsional?

Longevidad femenina: ¿bendición o desafío previsional?

Las mujeres vivimos más. Esa es, sin dudas, una buena noticia. Los avances en la medicina, la mayor conciencia sobre el cuidado de la salud y ciertos hábitos de vida han extendido la expectativa de vida femenina muy por encima de la masculina. Esta bendición encierra un desafío silencioso que pocas veces se aborda con la seriedad que merece: ¿estamos preparadas para sostener económicamente una vida más larga?

En la Argentina, las mujeres no solo vivimos más años, sino que además atravesamos trayectorias laborales más irregulares. Interrupciones por maternidad, tareas de cuidado no remuneradas, trabajos informales o a tiempo parcial y brechas salariales persistentes impactan directamente en los aportes realizados al sistema previsional.

El resultado es previsible: jubilaciones más bajas y una mayor dependencia económica en la etapa del retiro.

A esto se suma una realidad incuestionable: el sistema previsional fue diseñado bajo parámetros de estabilidad laboral y aportes continuos que hoy ya no reflejan la vida real de la mayoría de las mujeres. Vivir más años con haberes mínimos o insuficientes convierte la longevidad en un problema cuando debería ser una oportunidad para disfrutar una etapa plena.

La pregunta, entonces, no es solo cuánto tiempo vamos a vivir, sino cómo vamos a vivir esos años. Esperar pasivamente la edad jubilatoria ya no alcanza. La planificación previsional anticipada se vuelve una herramienta imprescindible. Analizar la historia laboral, proyectar el haber futuro y detectar con tiempo el porcentaje de ingresos que se perderá al momento del retiro permite tomar decisiones estratégicas hoy, cuando aún hay margen de acción.

En este contexto, los ahorros privados, los planes de retiro a mediano y largo plazo y los seguros con componente de capitalización aparecen como aliados claves para complementar el haber jubilatorio y sostener la calidad de vida. No se trata de grandes sumas, sino de constancia, tiempo y previsión: tres factores que juegan a favor cuando se trata del futuro.

La longevidad femenina debe ser celebrada, pero también asumida con responsabilidad. Vivir más años implica planificar mejor, decidir antes y no delegar en el azar una etapa clave de la vida. El momento de ocuparse del retiro no es cuando llega la edad jubilatoria, sino mucho antes.

Informarse, analizar la propia historia laboral y construir herramientas complementarias es hoy un acto de autonomía y de cuidado personal.

Porque vivir más no debería significar resignar calidad de vida, sino todo lo contrario: vivir esos años con independencia, tranquilidad y la seguridad de haber tomado, a tiempo, las decisiones correctas.

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