La literatura, la patria y la amistad

El último día de un escritor olvidado. Por Hernán Carbonel para LA GACETA.

La literatura, la patria y la amistad
Hace 5 Hs

La de Sándor Márai es una vida no exenta de epopeya y tragedia. Nacido con el siglo XX en Kassa, territorio húngaro, hoy Eslovaquia, supo retratar en una serie de novelas la caída de una forma de vida centroeuropea en general y de su Hungría en particular en periodo de entreguerras; sobre todo, el fin del Imperio Austrohúngaro. Sobreviviente del nazismo, una vez instalado el régimen comunista en su país partió al exilio: primero Italia, luego Suiza, Londres y de ahí a EEUU, donde dejó de escribir.

“La libertad era para Márai menos el derecho de escribir que la soberanía sobre el escuchar”, escribió alguna vez María Moreno. Se suicidó en 1989 con un balazo en el paladar, en San Diego, California, antes de cumplir los 90 años.

Salamandra ha publicado casi toda su obra, recuperada por Roberto Calasso desde Adelphi, tras su muerte. Ahora es el turno de Último día en Budapest, publicada en 1940, en la que el autor ficcionaliza, a modo de homenaje, el último día de uno de sus maestros y colegas, Gyula Krúdy, combinando sus propios recuerdos previos a la Segunda Guerra con las herramientas de la imaginación. En fin: biografía y ficción.

Gyula Krúdy fue periodista, novelista, y editor, y parte de la bohemia literaria húngara. Su madurez literaria estuvo marcada por una serie de novelas donde el protagonista se llama Sinbad, hasta caer en el olvido y ser recuperado luego por esta novela de Márai. “Ninguna editorial quería publicar sus libros”, dice este, “fue un escritor conocido y valorado, pero nunca obtuvo el favor del gran público”. Es que el nombre original de Último día en Budapest es, justamente, Sinbad vuelve a casa. Vuelve porque alguna vez se fue: la historia comienza con Sinbad saliendo de su casa, con el sencillo encargue de comprar algo a su hija, para luego dedicarse a pasear y perderse por la ciudad.

Es que la amistad era un tema caro al autor. El último encuentro trata sobre el reencuentro de dos amigos de infancia tras un distante silencio de cuatro décadas. En otro de sus libros de memorias, cuando Márai habla de su partida, en una charla con sus mejores amigos, hace que uno le diga a otro: “Para decirnos adiós, nos pedimos perdón mutuamente: él por quedarse, yo por irme”.

El prólogo del propio Márai a Último día en Budapest, escrito en 1978, es una proeza de calidad y calidez. “En literatura, que un novelista se retrate a sí mismo -con un seudónimo- para protagonizar una de sus novelas no es algo extraordinario. Mucho menos habitual es encontrar a un novelista -también disfrazado- convertido en personaje de una novela escrita por un contemporáneo”, dice. Y agrega: “En la época en que escribí la novela, a principios de los años cuarenta, lo que se había perdido no era solo el recuerdo de Sinbad y su obra sino también el de esa Hungría que aparecía reflejada en dicha obra”.

© LA GACETA

PERFIL

Sándor Márai nació el año 1900 en Kassa, una pequeña ciudad húngara que hoy pertenece a Eslovaquia. Pasó un período de exilio voluntario en Europa durante el régimen de Miklós Horthy en los años 20, hasta que abandonó definitivamente su país en 1948, con la llegada del régimen comunista, y emigró a Estados Unidos. La subsiguiente prohibición de su obra en Hungría hizo caer en el olvido a quien en ese momento estaba considerado uno de los autores más importantes de la literatura centroeuropea. Así, habría que esperar varios decenios, hasta el ocaso del comunismo, para que fuese redescubierto en su país y en el mundo entero. Márai se quitó la vida en 1989 en San Diego, California, pocos meses antes de la caída del muro de Berlín.

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