Recuperemos el respeto por las normas de tránsito

08 Enero 2026

Las normas de tránsito constituyen uno de los principios rectores en el ordenamiento de una ciudad. Por un lado, garantizan la seguridad tanto del peatón como del automovilista, ciclista o motociclista. Por el otro, contribuyen a darle más eficiencia al tráfico, reduciendo la posibilidad de accidentes y protegiendo la integridad física de las personas en la vía pública. Pero, y más allá de las normas, hay un valor fundamental en una sociedad organizada: el respeto. La convivencia pacífica implica respetar el derecho del otro para que prevalezca la libertad individual. Cada cual atiende su juego, pero de una manera coordinada, para que el bienestar prevalezca.

¿Qué sucede cuando se infringen las normas? Cotidianamente observamos que los conductores no respetan el semáforo. En muchos casos, el aparato de telefonía móvil es un elemento de distracción que ocasiona problemas por el descuido que implica. Suele decirse –y es regla general- que aquel que conduce debe mantener todos los sentidos puestos en el vehículo para evitar males mayores. En el caso de los motociclistas esto es notorio: llevan una mano en el manubrio y con la otra utilizan el celular, siempre más atentos a lo que muestran las pantallas que a los vehículos que los rodean.

Los incumplimientos a las normas no se dan tan sólo en las horas pico y, por caso, en el microcentro capitalino. Está presente en el macrocentro y en los barrios. Vehículos estacionados en doble y hasta en triple fila en arterias de alto tránsito vehicular, innecesarios bocinazos que contaminan la audición, vehículos de pequeño porte que, pasan entre medio de otros rodados, haciendo piruetas. Esa es una postal que se normalizó.

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán ha motorizado una serie de programas de educación vial tendientes a mejorar aquellas conductas de incumplimiento. Sin embargo, la falta de apego a las reglas se acentuó. Las cámaras de monitoreo contribuyen a la detección de las infracciones, pero no son suficientes para revertir las conductas.

Las pautas son básicas y las mismas de siempre: respetar el límite de velocidad, cumplir con las señales preventivas, informativas y reglamentarias y, fundamentalmente, respetar los semáforos. El uso del cinturón de seguridad es tan exigible como el encendido de las luces bajas. Usar el celular es una de las principales causas de accidentes y, sin embargo, es una práctica cada vez más extendida entre los conductores. Más que una normativa, ceder el paso al peatón es una regla del trato social, de respeto hacia el prójimo. Esto vale tanto para automovilistas como para motociclistas que, además, deben utilizar obligatoriamente el casco de seguridad.

Las normas de tránsito rigen la circulación de vehículos y peatones en la vía pública. Garantizar el orden y la seguridad de todos depende del accionar individual pensando en el bien público. Creemos que el inicio de un nuevo año siempre invita a reflexionar sobre estos temas y, sobre todo, a cambiar -para bien- nuestra conducta ciudadana.

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