
CALIDAD. Contar con electrodomésticos de alta eficiencia será clave.

La factura de luz y de gas volvió a ocupar un lugar incómodo sobre la mesa familiar. No es solo un papel sino una señal de alerta, una pregunta sin respuesta clara y, para muchos hogares, un nuevo cálculo doméstico que se suma al mes. Con el cambio en el esquema de subsidios energéticos que impulsa el gobierno de Javier Milei, el debate sobre quién necesita ayuda estatal y quién no vuelve a cruzarse con una realidad menos visible que es la de cómo consumen energía las familias y con qué herramientas lo hacen.
Al respecto, el ex subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación Santiago Yanotti, consideró positiva la implementación del nuevo régimen aunque consideró que el esquema que se intenta implementar puede derivar en otro complejo escenario que afectaría a las familias y sus condiciones socioeconómicas.
El nuevo sistema reemplaza a la segmentación tarifaria y simplifica el mecanismo al dividir a los usuarios entre quienes necesitan subsidio y quienes no, sin escalas intermedias. Según Yanotti, la modificación “va en la dirección correcta” y respeta tanto el criterio de progresividad impuesto por la Corte Suprema de Justicia nacional (CSJN) como la prudencia política: “el tema de las tarifas es algo muy discutido en Argentina”.
“Cuando nos tocó implementar la segmentación, fue un primer paso para dejar de subsidiar a todos y comenzar a focalizar la ayuda en quienes la solicitaban, por grupo familiar y sin considerar la titularidad del servicio, además de establecer un tope de consumo bastante generoso”, expresó Yanotti.
“Hoy se elimina esa ‘clase media’ tarifaria y se avanza hacia un esquema más directo, con menos niveles o categorías. Los volúmenes de consumo están bien determinados, aunque faltaría complementarlos con políticas de eficiencia energética”, sostuvo el exfuncionario.
Información y equipos eficientes
A partir del nuevo esquema de subsidios del gobierno nacional, en el mercado ponen el foco ahora en un punto crítico: el consumo energético sin información, especialmente en sectores de bajos ingresos.
En esa línea, Yanotti explicó que muchas familias superan los topes subsidiados no por derroche, sino por el uso de equipos ineficientes, que suelen ser los más baratos y accesibles en la cadena comercial.
“Si una familia pobre tiene un caloventor o un aire acondicionado de baja eficiencia, inevitablemente va a pasarse del consumo subsidiado. Con un equipo más eficiente durante el invierno, como una estufa rusa o una placa, podría mantenerse dentro de los límites y no superar entre el 50% y el 100% respecto del consumo subsidiado (según la experiencia)”, señaló.
En ese contexto, recordó que durante su gestión, con Sergio Massa a cargo del Ministerio de Economía, se impulsaron programas de eficiencia energética para hogares vulnerables con apoyo del Banco Mundial (BM), que incluían créditos blandos o recambio de equipos.
Yanotti remarcó que el nuevo régimen debería complementarse con políticas activas de eficiencia energética, ya que “la gente muchas veces no sabe cuánto más consume un artefacto ineficiente” y termina pagando más en la factura a largo plazo.
En cuanto al diseño del esquema, valoró la unificación del subsidio eléctrico y de gas natural. “Son tecnologías que compiten para satisfacer las mismas necesidades: cocinar, calefaccionar, climatizar. Está bien que la gente elija cómo usar el subsidio y no que lo haga condicionada por precios artificiales”, afirmó. “La idea que había propuesto en mi gestión, incluso, era más disruptiva: una tarjeta energética para que la gente elija si pagar la luz, el gas, cargar combustible o comprar en una carnicería una vez pagada la factura plena”, añadió.
Sin embargo, advirtió que la implementación será compleja, sobre todo en el gas, por problemas estructurales de identificación de usuarios y domicilios. “No hay un nomenclador único de direcciones ni una base georreferenciada integral. Incluso dentro de un mismo hogar, los servicios pueden estar a nombre de distintas personas”, explicó.
También hizo hincapié en el impacto de la eliminación del Programa Hogar, que subsidiaba la compra de garrafas para quienes no tienen gas de red. “Habrá que ver cómo se reemplaza ese mecanismo”, señaló, y anticipó que el mayor ruido del novedoso esquema podría darse en el sector justamente de gas más que en el eléctrico.
El decreto deja abierta la posibilidad de ajustes por criterios climáticos, aunque el ex subsecretario fue escéptico respecto de su viabilidad fiscal. “Cada vez que se intentó introducir diferenciales regionales, los números de los subsidios se dispararon. Fiscalmente no cierra”, concluyó.







