BAJA. Agustín Prokop no será tenido en cuenta por Yllana y podría seguir su carrera en otro club de la categoría. Foto CASM.
Volver a ponerse la camiseta de San Martín fue, durante mucho tiempo, una especie de motor interno para Agustín Prokop. No se trataba solo de volver a jugar: era el sueño de sentirse futbolista otra vez en el club donde creció, en el lugar al que llegó siendo un adolescente y del que se fue convirtiéndose en profesional e hincha. Por eso su despedida no fue un trámite administrativo más. Fue un cierre cargado de recuerdos, aprendizajes, tristeza, alivio y agradecimiento. “Fue una sensación linda, pero también me hubiese gustado cerrar ganando algo. Siempre estuve cerca, pero no se pudo”, admitió, ya con la calma de quien empieza a mirar hacia adelante.
Prokop habla sin excusas y eso lo vuelve todavía más sincero. Lo dice sin vueltas, pero también sin victimizarse. “Nunca pude tener esa continuidad que todo jugador necesita para consolidarse. Quizás sentía que siempre tenía que ser rápido, que no había tiempo”, explicó el volante, que también describió una sensación que lo acompañó durante años: la exigencia de ser un jugador surgido del club. “Por ser un chico de inferiores sentís que no tenés mucho tiempo”. Sin embargo, también se hace cargo cuando mira hacia atrás. “Cuando tenía cierta continuidad, iba demostrando de a poco. Pero San Martín no tenía tiempo y yo siempre tenía competidores de renombre. Creo que me faltó eso”, agregó.
Por eso, cuando terminó el torneo, ya intuía lo que venía. “Apenas terminaba el torneo yo ya sabía más o menos que no iba a renovar”, contó Prokop, quien aseguró que la charla clave para su continuidad fue directa. “El técnico llegó y nos dividió en dos grupos. Ahí me comunicó que no iba a ser tenido en cuenta”, explicó.
Lejos de generar conflicto, él coincidió con el análisis deportivo. “Necesitaban jugadores con rodaje. Yo coincido. No dudan de mis condiciones, pero necesitaban gente que haya jugado más”, aseguró el mediocampista, aunque admitió un matiz. “Me hubiese gustado que me lo dijera alguien del club. Creo que usaron al técnico nuevo para tomar esa decisión”, añadió.
Agustín Prokop.
A partir de ese momento, Prokop eligió otra forma de transitar su final en La Ciudadela. “Cuando llegó el técnico nuevo y no me tenían en cuenta, yo ya sabía. Trataba de ir al club a disfrutar los últimos meses, compartir con mis compañeros”, relató. Porque no era fácil convivir con la ausencia de minutos. “Era difícil ir a entrenar sabiendo que no iba a tener minutos. Me aferré a mis compañeros”, detalló.
Hoy se entrena por su cuenta mientras espera novedades. Su representante ya trabaja en alternativas y Deportivo Maipú es uno de los clubes que mostró interés. Mientras tanto, él lo asume con serenidad. “Por ahora no tengo nada concreto. Estoy esperando que mi representante me diga a dónde voy a ir. El futuro lo veo en la Primera Nacional, pero si no, me gustaría irme afuera. Estoy abierto a cualquier posibilidad. Si tengo que bajar de categoría para tener continuidad, no tengo problema”, expresó.
En su despedida, también habló del apoyo que sintió todo este tiempo. “Mi familia y mi entorno siempre estuvieron conmigo. Son mi pilar”, remarcó el mediocampista y sabe que para ellos también fue duro. “Mi familia está triste porque yo viví la mitad de mi vida en San Martín y ellos también son hinchas del club. Pero como todo en la vida, termina”.
Goles del Santo ð¦ð¹ AgustÃn Prokop a Gimnasia de Mendoza pic.twitter.com/TZ33VzFz51
— Yo te quiero San MartÃn! (@YoTQuieroSM) November 19, 2024
Muestras de gratitud
Su mensaje al hincha fue tan simple como sincero: agradecimiento puro. “Agradecerles. Siempre me cruzaba gente en la calle que me deseaba lo mejor. Saben que soy tucumano e hincha. Perdón por no haber podido regalarles lo que más deseaban. Me duele igual que a ellos, porque yo me crié en el club”. No hay reproche. Solo cariño. Claro; Prokop siente que deja una huella humana más que futbolística. “Me llevo amigos, muchas personas buenas. Siempre me llevé bien con todos. Creo que me voy querido en el club”, dice. Y vuelve a elegir lo positivo: “Siempre trato de quedarme con lo bueno. Es lo importante”.
Por eso repite una frase que resume su sensación interna: esto no es un final definitivo. “Mi futuro lo veo creciendo futbolísticamente. Me encantaría volver a San Martín algún día. Ahora necesito rodaje, experiencia, mejorarme… y quizá, cuando esté en mi mejor momento, poder volver y darle algo al club que tantos años me dio”.
San Martín fue su casa, su escuela, su lugar en el mundo. Y aunque hoy los caminos se separen, Prokop se despide como llegó: con humildad, respeto y pertenencia.








