

Todo fin de año, como el que acabamos de atravesar, es tiempo natural de balances sobre lo vivido y de proyección de objetivos y compromisos para lo que se viene. Ese ejercicio tradicional -no obligatorio, sino fruto de la costumbre- resulta oportuno en la idea de repasar logros y deudas y de fijar propósitos que sirva de guía para la acción. Muchas veces, hay que reconocerlo, se idealiza lo que se quiere hacer a futuro, y eso termina en frustraciones; pero asimismo, es una toma de conciencia sobre lo que realmente es esencial y lo que resulta accesorio, tanto para las personas como para las instituciones.
LA GACETA no es ajena a esas prácticas y, así como terminó 2025 satisfecha con haber cumplido su propósito de seguir siendo emblema del periodismo desde 1912 a partir de su férrea búsqueda de la verdad, redobla su responsabilidad en ese camino para este año. Es un objetivo importante, en tiempos en que las noticias falsas (fake news) ganan terreno a partir de su reproducción irresponsable e irreflexiva de los usuarios de las redes sociales, terreno fértil para su crecimiento, sobre todo a partir del anonimato de los autores iniciales de los rumores.
Contra ellas, LA GACETA no sólo levanta su voz sino que la vuelca en el profesionalismo de cada uno de sus periodistas, conscientes de que nada es más importante que la verdad para que cada uno tome las mejores decisiones en su cotidianeidad. En juego está la misma libertad de prensa y de expresión, principios democráticos superiores a una mentira que desinforma.
En ese sentido, en un reciente artículo el titular del Servicio de Orientación legal de ADEPA, Carlos Laplacette, alertó sobre “el desinterés y la incapacidad de las audiencias para identificar la mentira, las fake news y las deepfakes; o, peor aún, los incentivos para reproducir fake news aún a sabiendas de su falsedad”. “No se trata simplemente de mentirosos, sino de una audiencia que carece de las habilidades necesarias para participar del debate público o que directamente reniega o se desinteresa de él. (...) Lo que está en juego, entonces, es la democracia”, alerta.
“La era de internet ha propiciado una mayor facilidad para divulgar rumores falsos o engañosos sobre casi cualquier persona”, escribió el norteamericano Cass Sunstein en su libro “Rumores”. Advierte que su circulación responde a “dos formas diferentes pero que se solapan: las cascadas sociales y la polarización de grupos”. La primera es la tendencia de confiar más en una versión si la mayoría de la gente que conocemos cree en ella; y la segunda es inclinarse por la más extrema cuando se genera una conversación interna en ese grupo en común.
El filósofo mexicano Guillermo Hurtado publicó en 2024 un breve libro, “Biografía de la verdad”, que tiene un subtítulo tan provocativo como importante para reflexionar: “¿cuándo dejó de importarnos la verdad y por qué deberíamos recuperarla?”. En su prólogo, el autor cita a Miguel de Unamuno cuando se le consultó cuál era su religión y contestó: “buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad”.
Cada día, en cada nota de LA GACETA en sus distintos soportes, le damos respuesta a la pregunta de Hurtado desde la idea de Unamuno y para la defensa irrestricta de la construcción social de la democracia que plantea Laplacette. Este año nos encuentra en esa ruta y con las energías de siempre. Feliz 2026.







