El trabajo silencioso de las divisiones formativas de Atlético Tucumán

En el “decano” buscan brindar todas las herramientas a los juveniles en su desarrollo y desde este año reciben asistencia de los coaching.

HAY EQUIPO. Desde febrero Florencia Casal, Dolores Cossio y Antonio Ruiz trabajan juntos en Atlético, también tienen su emprendimiento particular. HAY EQUIPO. Desde febrero Florencia Casal, Dolores Cossio y Antonio Ruiz trabajan juntos en Atlético, también tienen su emprendimiento particular.
07 Diciembre 2023

En los últimos años el coaching fue ganando terreno en todos los ámbitos y con su popularización empezó a recibir algunas críticas. El tiempo demostró que si el profesional que lo aplica está bien capacitado, puede aportar excelentes resultados para el desarrollo personal, profesional, educativo y deportivo de las personas.

Desde febrero, Atlético cuenta con tres especialistas que trabajan con los chicos de las divisiones formativas. La misión es sencilla: acompañar a los juveniles en su desarrollo futbolístico, brindándoles las herramientas necesarias para su crecimiento. “Así como entrenan el cuerpo, para este tipo de rendimiento necesitan estar bien mental y emocionalmente, por lo que es un aspecto a trabajar. Trabajamos mucho la mente, el cuerpo y las emociones, en un ambiente relajado donde les brindamos técnicas, ejercicios para enfocarse y centrarse”, reconoció Dolores Cossio, coach y profesora de inglés que llegó al club junto a Antonio Ruiz Riera (coach y productor agropecuario) y Florencia Casal (coach y arquitecta).

Aunque al comienzo el trabajo solamente estaba apuntado a los chicos que viven en la pensión, el área de trabajo se fue abriendo y trabajaron prácticamente con todos los jugadores de las formativas. “Vamos al club tres veces a la semana. A partir de conversaciones individuales van surgiendo las charlas y luego vamos haciendo un seguimiento, a veces son una o dos charlas; ellos ya se sienten que van mejorando. También vamos a los partidos y hacemos encuentros grupales”, explicó Casal.

Está claro que esta disciplina generó un nuevo espacio al que los chicos no estaban acostumbrados, por lo que romper el hielo rápidamente fue clave. “Al principio había vergüenza y timidez. Creo que todos sentimos eso cuando tenemos que hablar con alguien que no conocemos. Fuimos generando el espacio y hoy pueden hablar y ponerle nombre a las emociones que sienten o al por qué se enojan. Además saben que es un espacio confidencial”, agregó Cossio.

Hay pequeñas victorias diarias que reconfortan al tridente de especialistas del “decano”. “En algunos casos no se volvieron a la casa gracias a nuestra contención y eso nos satisface. No queremos que sean dependientes de nosotros, sino que puedan resolver solos los conflictos”, relata Ruiz Riera, mientras que Casal pone un ejemplo habitual: “Siempre el objetivo es el siguiente partido, trabajamos durante la semana y está bueno porque después vienen y te dicen ‘esto me sirvió’, ‘esto no’, porque es importante que ellos se autogestionen”.

Uno de los objetivos del coaching deportivo es realizar planificaciones marcando objetivos realistas, por lo que el feedback es importante. El coaching es motivador porque la persona descubre sus propias motivaciones y logra una mayor capacidad de reto y ambición. Uno de sus principales precursores fue Timothy Gallwey, un jugador de tenis que luego se hizo entrenador. Le dio la debida atención a los aspectos psicológicos en la consecución de objetivos y rendimientos, por lo que escribió un libro (The Inner game of tennis, en 1974) dando a conocer sus ideas sobre el coaching, que más tarde serían utilizadas en otros campos, especialmente el laboral.

Uno de los inconvenientes más habituales en el mundo deportivo de formación es la presión familiar y económica. Los padres suelen exigir a los chicos y es tanta la presión que termina siendo contraproductiva. “Muchos vienen por un sueño que es jugar al fútbol, pero luego ese sueño muta a una obligación buscando ‘salvar’ a las familias económicamente. Entonces nosotros los desafiamos a que nuevamente pongan el foco en su sueño principal”, comenta Ruiz Riera.

EXPERIENCIA. Lucchetti y otros ex jugadores visitaron a los chicos de la pensión. EXPERIENCIA. Lucchetti y otros ex jugadores visitaron a los chicos de la pensión.

Desde el punto de vista de los profesionales, a pesar de la edad de los chicos (14 a 18 años) suelen demostrar una madurez atípica. “Sobre todo los chicos que compiten en los torneos de AFA. Viajan mucho, viven en hoteles y se exponen todos los partidos a que un técnico le diga que no juega. Todo eso va forjando tu crecimiento y te ayuda a madurar, mirar las cosas desde otro punto de vista”, explicaron.

El balance que hacen desde su área es positivo. Se crearon los vínculos necesarios para que ellos puedan brindarle las herramienta a los jugadores, con estrategias que piensan profundizar en el 2024. “Armamos algunas charlas con referentes del plantel y ex jugadores que le sirven mucho a los chicos, porque se dan cuenta que ellos hicieron una carrera y también extrañaron, también tenían ganas de dejar todo, les costó lo mismo que les cuesta a ellos. También terminamos trabajando con muchos chicos de la Reserva. El año que viene apuntamos a trabajar con los chicos que suben y bajan de categoría y también con los cuerpo técnicos”, finalizaron.

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