El coaching y su poder: ¿de verdad las personas cambian?

"Para que algo cambie, necesitamos ser irrazonables. Si seguimos con la razón, todo seguirá igual", explica un coaching.

SACRIFICIO Y VOLUNTAD. Cuando estamos comprometidos con el cambio, no habrá excusa alguna que logre detenernos. LA GACETA / FOTO ANALÍA JARAMILLO SACRIFICIO Y VOLUNTAD. Cuando estamos comprometidos con el cambio, no habrá excusa alguna que logre detenernos. LA GACETA / FOTO ANALÍA JARAMILLO

De vez en cuando, en las empresas u organizaciones los directivos y los profesionales participan de reuniones movilizadoras. Se trata de procesos de coaching encarados para generar un cambio. Para ello, los participantes son invitados a revisar sus visiones y acciones. Lo mismo sucede a nivel individual, con personas que coachean su vida. La realidad es que a estas alturas muchos hemos escuchado hablar del coaching como una disciplina transformadora. Pero, ¿es realmente capaz de realizar modificaciones radicales? "Nuestra cabeza tiene un mecanismo interno de autopreservación. Ese mecanismo evita el desequilibrio y la incertidumbre. Honestamente, tenemos una fuerte tendencia a no cambiar", explica Luis García Biagosch, abogado, coach y consultor de empresas.

Por eso, para avanzar y lograr lo que queremos tenemos que abandonar el equilibrio y la certidumbre, prosigue el experto. "Se pueden lograr mejores niveles de rendimiento, de desempeño y de performance. Moverse, avanzar y alcanzar un objetivo implica comprometerse con el cambio. No queda otro camino que amigarse con la inseguridad", razona.

- Es difícil cambiar, especialmente en la adultez. ¿Cuál es la clave o cómo se da en la tecla?

- Para que algo cambie, necesitamos ser irrazonables. Si seguimos con la razón, todo seguirá igual debido a que ésta es producto de las experiencias. Volvernos irrazonables implica actuar, pensar y sentir de una manera diferente. Mientras describamos lo que pasa, nada cambia. Nuestras conversaciones acerca del cambio no producen cambio.

- ¿El cambio depende únicamente de uno o también de los otros?

- Una vez leí que en la vida no obtenés lo que merecés, sino lo que negociás. En todo lo que hacemos, estamos negociando. Si logramos comprender eso, repensaremos el modo en el que nos comunicamos. Y estaremos yendo un poco más allá.

- Suena a soplar y hacer botellas...

- No. Atravesar un proceso de coaching es incómodo y sumamente desafiante. El coaching no modifica la vida de las personas o de los equipos. Son esas mismas personas la que deciden y trabajan para transformar sus vidas. Se aprende a utilizar diferentes herramientas, disciplinas y procesos. La gente puede cambiar y para ello debe darse cuenta antes de que necesita el cambio.

- ¿Cómo se produce esta transformación?

- Mediante un entrenamiento para adquirir consciencia y coherencia entre el lenguaje (lo que pienso y lo que digo), las emociones (lo que siento) y el cuerpo (lo que hago). Es una cuestión de actitud. Debemos  actuar como queremos ser.

En concreto, el coaching ontológico -una de las disciplinas más difundidas y practicadas en las empresas- busca facilitar procesos de aprendizaje para lograr una transformación. Desde la mirada de García Biagosh, no hay una receta única. Donde unos fracasan o no pueden, otros triunfan y pueden. Por lo tanto, el éxito depende de las condiciones internas y de esas formas de pensar, de sentir y de relacionarse.

"Todos los seres humanos nos movemos, nos vinculamos y nos comunicamos en un mundo interpretativo, en el cual constantemente estamos pensando, formulando opiniones y emitiendo sentencias. Además de estos juicios, existen las creencias, que son ideas arraigadas más profundamente y que se van añadiendo a lo largo de nuestras vidas. Por ello, muchas personas, compañías e instituciones quieren renovarse y no pueden: repiten comportamientos y hábitos y les vuelve a ocurrir lo mismo", enseña.  

De acuerdo a algunas estadísticas, un significativo porcentaje de quienes se forman como coaches no ejercen como tales, sino que lo utilizan para manejarse en sus vidas. Es que el coaching podría definirse como una forma de configurar la mente para vivir mejor. Como sostiene Samuel Stamateas -entrenador, director de Liderazgo EnFoCo y codirector de la Escuela Líder Coach Profesional- las cosas no son como son, sino como las vemos y cómo nos sentimos en determinado momento. Cada uno es un observador diferente. Esto permite aceptar que no es tanto 'tengo razón' como 'este es mi punto de vista'.  

"Cada vez que hablamos transmitimos nuestras creencias sobre nosotros, sobre los otros y sobre el futuro. No hace falta preguntarle a alguien qué es lo que cree; con dejarlo hablar nos daremos cuenta de la clase de vida que está viviendo: si se victimiza o se responsabiliza, si se siente libre o esclavizado, si tiene futuro o solo pasado. Nuestras palabras constituyen la materia prima con la que diseñamos nuestra vida. Al hablar, las palabras correctas pensamos los pensamientos correctos. Por lo tanto, mantenemos la actitud correcta. Y así podremos cambiar cualquier situación en victoria", explica este experto.

En definitiva, el coaching facilita procesos de aprendizaje y de transformación. Podemos reconstruirnos a nosotros mismos. Cambiar es posible. Solo se trata de voluntad.







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