La historia oculta detrás de la pelea de García Márquez y Vargas Llosa

La historia oculta detrás de la pelea de García Márquez y Vargas Llosa

Novela polémica y audaz que explora el lado B de la genialidad.

La historia oculta detrás de la pelea de García Márquez y Vargas Llosa
27 Agosto 2023

NOVELA

LOS GENIOS

JAIME BAYLY

(Galaxia Gutenberg – Barcelona)

La provocadora obra de Jaime Bayly indaga en el episodio que llevó a la ruptura definitiva de la amistad entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, y en esa búsqueda, expone los claroscuros de los que no están exentos los genios.

-¡Esto es por lo que le hiciste a Patricia! - gritó Vargas Llosa.

Con esa frase comienza Los Genios, reproduciendo lo que le dijo Mario Vargas Llosa a Gabriel García Márquez en el momento de asestarle un puñetazo en el rostro, en febrero de 1976, en México, donde estaba por presentarse un documental con guión del primero.

Qué le hizo Gabo a Patricia Llosa -la prima y segunda esposa del autor de La Ciudad y los Perros- para provocar semejante reacción, es lo que se propone desvelar Jaime Bayly con su osada apuesta.

Desde que ocurrió aquel hecho entre dos gigantes de la literatura; la leyenda se fue agigantando, en gran medida por el hermetismo que sobre el mismo mantuvieron los protagonistas.

Ese silencio es el que Bayly se propuso llenar, insertando sucesos reales en los mecanismos de la ficción. “Es una novela sobre lo que ocurrió lo más fidedigna posible; periodística”, afirmó en su defensa el autor.

El texto termina abonando una versión, en el sentido que Patricia Llosa, despechada por las infidelidades de su esposo, se deja llevar en una instancia a los brazos de García Márquez, según se lo manifiesta la propia Patricia a su marido, una vez reconciliados, para provocarle celos.

Ese suceso habría provocado el fatal desenlace y el fin de una intensa amistad; no la afinidad de García Márquez con Fidel Castro, ni supuestos recelos literarios de MVLl quien había dedicado a GM, Historia de un Deicidio, libro en el cual ponía al autor de Cien Años de Soledad en el lugar de un “dios literario”.

De todas maneras, aquella trompada funciona en la obra como una “excusa” para describir el ascenso en tierras europeas de esas dos figuras sublimes de la literatura (desde que Vargas Llosa y García Márquez se conocen en el aeropuerto de Caracas, los años de vecindad en Barcelona), exponiendo también las falencias y contradicciones en las vidas privadas o posiciones políticas, y ahondando en la personalidad de los dos genios.

Sobre este último punto, hay una cita a la editora de ambos, Carmen Balcells que los distingue: “Vargas Llosa es el primero de la clase, pero Gabo es el genio”. La novela muestra el contraste entre un García Márquez distendido, vestido con mameluco, adicto al canto y alguna droga recreativa, compinche con su esposa Mercedes Barcha; en tanto Vargas Llosa aparece absorbido por la escritura, metódico, aunque tendiente a aventuras amorosas como cuando se enamora perdidamente de una admiradora en un barco -y se va a vivir con ella-, o es atraído por una actriz en la filmación de Pantaleón y las Visitadoras.

Hay también marcas en el pasado de los dos Premio Nobel: La pésima relación con su padre en el caso del autor de El Pez en el Agua (abordada en diversos tramos de la novela); o en el caso del colombiano, el aborto de un hijo decidido por su entonces pareja, una aspirante a actriz con quien convivía en la mayor pobreza en Francia.

Una situación surrealista que aparece es el entierro de Velasco Alvarado de su propia pierna, al que asisten Vargas Llosa (quien tiene al principio una relación ambigua con el dictador peruano) y Julio Ramón Ribeyro.

La trama incluye anécdotas al paso con protagonistas del boom latinoamericano y artistas de la época, entre otros: Julio Cortázar (hace un tratamiento que le modifica la personalidad); Bryce Echenique (en un evento tragicómico en un guiño al cuento de MVLl, Los Cachorros); Neruda (que quiere dormir al lado de Mercedes); William Faulkner (a quien Gabo no se anima a hablarle); y hasta un joven Joaquín Sabina que con otra identidad se presenta en un bar ante el creador de Macondo. En el Jaime Bayly de Los Genios se observan destellos del Woody Allen de Medianoche en París.

Hay quienes puedan ver en Bayly una reminiscencia del aserto freudiano de querer “matar al padre”, por los aspectos críticos con que presenta la figura de alguien que tanto lo influyó como Vargas Llosa; otros lo verán como un acto de valentía, escribir sobre una cuestión que nadie se atrevía a tocar. Hasta ahora.

PERFIL

Jaime Bayly (Lima, 1965), escritor y periodista, ha publicado las novelas No se lo digas a nadie (1994), Fue ayer y no me acuerdo (1995), Los últimos días de La Prensa (1997), La noche es virgen (Premio Herralde), Los amigos que perdí (Anagrama, 2000), Y de repente un ángel (finalista premio Planeta), El niño terrible y la escritora maldita y Yo soy una señora, entre otras.

Los genios*
Por Jaime Bayly

-¡Gran jefe inca! -le dijo García Márquez a Vargas Llosa, una noche de agosto, en el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas, cuando por fin se encontraron personalmente.
Enseguida se fundieron en un gran abrazo. Vargas Llosa había llegado desde Londres y permanecido en el aeropuerto dos o tres horas a la espera de que arribase García Márquez en un vuelo desde Ciudad de México, donde residía con Mercedes y sus hijos.
-¿Y Patricia? - preguntó Gabriel, al ver que Vargas Llosa se encontraba solo, sin su esposa.
- Vino conmigo desde Londres- respondió Mario-. Pero siguió vuelo a Lima. Allí nacerá nuestro segundo hijo. ¿Sabes cómo lo vamos a llamar? Gonzalo Gabriel. Gabriel, en honor a ti. Queremos que seas su padrino.
- Pues a mucha honra -dijo Gabriel- ¿Para cuándo se espera el parto?
- Mediados de setiembre -dijo Mario-. En mes y medio.
-Allí estaré hermanazo- dijo Gabriel
Vargas Llosa, en París había leído, traducida al francés, la novela breve El coronel no tiene quien le escriba. También había leído Cien años de soledad, que acababa de publicarse semanas atrás, a principios de junio, en Buenos Aires, y llevaba vendidos, solo en esa ciudad, millares de ejemplares por mes: ocho mil en junio, doce mil en julio.
-Es una hazaña narrativa - escribió Mario, en una revista argentina, un artículo titulado “Amadis en América”, celebrando el libro de su amigo.
Por su parte, García Márquez había leído, deslumbrado, La Ciudad y los Perros, y, tres años más tarde, La Casa Verde. Tan impresionado quedó con el talento literario de Vargas Llosa, que empezó a escribirle cartas y hasta le propuso que escribieran juntos una novela.

*Fragmento.

Claudio Ravini

© LA GACETA

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