El vandalismo urbano en El Rosedal y el microcentro

07 Oct 2019

La fama está asociada habitualmente con el éxito, con el prestigio que alguien ha alcanzado por sus virtudes o logros. Pero también se puede acceder a ella por lo negativo, por los defectos. Los tucumanos gozamos de ambas reputaciones. En este último aspecto, somos promotores de acciones que deberían avergonzarnos, como ser amantes de lo ajeno, poseer una extraña afición por la basura o destruir el mobiliario urbano.

Basta que se inauguren obras en los espacios públicos para que a las pocas horas sean vandalizados. Juegos infantiles, cestos, bancos, estatuas, ornamentaciones florales suelen ser blanco de inadaptados sociales que se valen de la falta de vigilancia para cometer sus fechorías.

Uno de los lugares preferidos de estos vándalos es el tradicional Rosedal del parque 9 de Julio, que desde algunas semanas viene siendo embellecido por la Municipalidad. Alrededor de 10 rosales fueron arrancados entre el jueves y el viernes pasado. Según la directora municipal de Espacios Verdes, los rosales, recién plantados y en flor, son robados para venderlos. “No le encuentro otra explicación. La vez pasada faltaban 35, pero fue un robo hormiga suponemos que era la gente que iba a pasear y arrancaba las plantas para llevarlas a su casa. Pero en este caso, fueron 10 plantas de rosas que se arrancaron; eran ejemplares que plantamos en agosto. Se hizo un minucioso trabajo de mantenimiento, para que las plantas estén más fuertes y aun así las sacaron”, señaló. Cada planta cuesta alrededor de $200, sin embargo, lo más lamentable es el tiempo y el trabajo que se pierde en el mantenimiento del Rosedal. La funcionaria dijo que la vigilancia municipal se extiende hasta las 21.

Tampoco tienen mejor suerte las bochas que se han colocado en algunas cuadras del microcentro que han sido semipeatonalizadas. El subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que las bolardas serán pintadas de amarillo limón para evitar que los conductores las atropellen. Dijo que se invirtieron $10 millones para cambiar el paisaje urbano con plantas y bancos en las veredas, pero ahora el 10% de ese presupuesto lo están empleando en la reposición de macetas y bochas. “Desde que pusimos las más de 90 macetas, ya las hemos reemplazado a todas... conozco muchas ciudades del mundo que hacen este tipo de intervenciones en las veredas y no tienen problemas. Los tucumanos tenemos que aprender a convivir”, manifestó.

El proyecto de enrejar El Rosedal aún está en proceso de autorización. Dada la notoria incultura cívica de una buena parte de los tucumanos, sería interesante que se estudiara la posibilidad de enrejar otros paseos públicos, como se hizo con varios de ellos ya hace unos años en Buenos Aires. El municipio capitalino dio su primer paso con el parque El Provincial; ello permite no solo una vigilancia más eficaz, sino que resulta más difícil para los inadaptados realizar sus tropelías.

Más que una travesura, robarse rosales para venderlos constituye un doble delito. Esta realidad pone en evidencia fallas en la educación, lo cual sería un contrasentido porque son pocas las provincias como Tucumán que cuentan con cuatro universidades. Si la educación cívica comenzara en la escuela primaria, tal vez las nuevas generaciones no crecerían con el desamor que expresa una buena parte de los tucumanos por su ciudad. Tal vez así podríamos revertir esta fama negativa.

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