Carencias y riesgos de la población vulnerable

12 Ago 2019

La tragedia de Benjamín, el niño de Las Talitas cuyo cuerpo fue hallado colgado de un puente junto a la avenida de Circunvalación, ha puesto de manifiesto el desamparo de comunidades enteras en nuestra sociedad. Así lo expresaron los vecinos del barrio Jesús de Nazareth, que en las protestas del viernes reclamaron por el abandono de las autoridades provinciales y municipales y por las condiciones críticas en que se viven en ese sector. El relato del vecindario de la criatura fallecida da cuenta, además, de carencias estructurales que han alterado la forma de vida comunitaria, que se repiten en muchas localidades de la provincia, como se ha estado advirtiendo en informes y notas recientes.

El barrio Jesús de Nazareth está constituido por familias en condiciones de alta vulnerabilidad, como lo reconoció el mismo intendente de Las Talitas. Los niños de la cuadra de Benjamín van a alimentarse a un merendero levantado hace cinco años con esfuerzos de algunos vecinos y su misma familia está constituida por 11 personas que viven hacinadas en dos piezas. Su madre quedó hace meses sin un plan social. ¿Cuánta gente hay en esas condiciones? Este barrio está a unas 30 cuadras de distancia de Villa Muñecas, considerada en el informe nacional de la organización Techo como la segunda más vulnerable del país, y entre ambas hay un cordón de pobreza y vulnerabilidad que rodea el ejido urbano capitalino. En informe de julio pasado de la Encuesta Permanente de Hogares se destacó que el 32% de la población está en condiciones de pobreza. Hay quienes han señalado los estragos que causa la inflación imparable y estructural de nuestra economía, que agrava las condiciones sociosanitarias de la población. Pero hay causas más profundas. La misma ministra de de Salud y Desarrollo Social de la Nación señaló que lo hecho hasta el momento por el Gobierno nacional “no alcanza” para revertir los índices de pobreza. El arzobispo de Tucumán, en su homilía del 9 de Julio, fue más crudo: “El solo hecho de que una franja cada vez más amplia, generaciones enteras, parezcan condenadas a vivir con menos de lo mínimo, sin trabajo, sin acceso real a la educación, a la salud, a la vivienda digna, sin acceso a la justicia; eso, es también violencia”, dijo, y criticó a la “mala política” y a la corrupción.

En el informe sobre Villa Muñecas se reveló las aparentemente irreversibles condiciones de vida de gente que vive en zonas degradadas. Las personas entrevistadas dieron a conocer no solamente esas circunstancias terribles, sino también renegaron de la asociación entre pobreza y marginalidad, que muchas veces lleva a la exclusión social.

A propósito de Villa Muñecas, una investigadora del Conicet dijo que hay muchos barrios en peores condiciones. “En Los Vázquez, la Costanera o el área metropolitana hay vecinos que tienen la propiedad de su lote, agua y luz, pero siguen viviendo en condiciones críticas. Siguen sin pavimento, cloacas, con mala calidad de servicios, en zonas ambientales no aptas. El Índice de Vulnerabilidad de Techo y el realizado por la Nación deben profundizarse, mejorar metodológica y teóricamente para diagramar políticas públicas”, concluyó.

La provincia tiene aproximadamente 225 barrios en condiciones extrema vulnerabilidad, y sobre ellos se debe trabajar más profundamente y con precisiones concretas sobre los problemas puntuales. La tragedia de Benjamín ha visibilizado esa extrema vulnerabilidad social. La sociedad debe reaccionar cuanto antes.

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