Ganar en el contexto nacional no es fácil para los tucumanos; Reinoso pudo

10 Sep 2018
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LA FELICIDAD. El sábado, Braian ganó la primera final; ayer, terminó sexto. BRAIAN REINOSO OFICIAL

“Voy a lo desconocido. Espero que todo salga bien para mí.” Como al pasar, cuando Braian Reinoso se despidió de Tucumán para viajar a Córdoba, lanzó esta frase. Aquello “desconocido” para él era correr por primera vez en su carrera deportiva en dos categorías nacionales el mismo fin de semana. A juzgar por su triunfo del sábado y el 6° puesto de ayer en la Fórmula Renault 2.0, además del 11° lugar en el TC2000 (también ayer), puede ampliar sus palabras. Sí, todo salió bien para él.

Reinoso pertenece a la nueva generación de pilotos tucumanos de pista, no sólo por su edad, sino también por su forma de ver y hacer automovilismo. Sus colegas en la 2.0, Juan Pablo Rotondo (13° ayer en el “Cabalén” de Córdoba) y Facundo Rotondo (14° en la misma carrera), están en la misma sintonía. Es una verdad de Perogrullo que en el deporte no todos pueden ganar, que son más las decepciones que las alegrías. Los tres ya saben lo que es retirarse victorioso de un circuito, y eso es un mojón que los distingue. “Facu” lo logró este año en Mendoza; “Juampi” en la última fecha del año pasado en Córdoba.

No es fácil ganar en el contexto nacional en las categorías pisteras, y menos si se vive lejos de los grandes centros del automovilismo del país. Todo cuesta más en esfuerzo, sacrificio y dinero; se dan ventajas por no poder ir a probar y porque no hay un trazado en la provincia para poder poner a punto a las máquinas; además, el apoyo económico que se consigue es raquítico.

De lo duro que es erigirse en el N°1 de una competencia puede dar fe, por ejemplo, Maximiliano Bestani, gran animador en la Clase 2 del Turismo Nacional, que este año acarició ese bendito éxito, sin poder todavía sostenerlo. Estuvo cerca: fue tres veces segundo, en La Plata, Posadas y Las Termas. A Pablo Ortega, que volverá a correr en el TN el fin de semana en Rosario, le costó colocarse cartel de vencedor nacional: lo logró el año pasado en La Pampa (repitió en Rosario en la última del año, pero al ser penalizado perdió su conquista). Y este año en la primera del calendario 2018, lo venía haciendo en Potrero de los Funes, hasta que abandonó de manera increíble durante una neutralización, debido a un toque. Con anterioridad, Lucas Mohamed había abierto un camino amplio: Concordia 2005; Pigüé 2011; San Luis 2013; La Plata 2014; Las Termas y Posadas 2015, lo vieron en lo más alto del podio. Y retrotrayéndonos más en el tiempo, hay que recordar a ganadores “nacionales” como Marcelo Chediac, Roberto Sánchez y el mítico Nasif Estéfano.

De vuelta a Reinoso. El 19 de agosto, fue 2° en el sprint de San Luis en el TC2000. Todo un aviso del camino en el que se encuentra. Y está logrando resultados aunque admite estar aún en modo “aprendizaje”. El tiempo, como siempre, será el que tenga la palabra final.

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