Con Messi como abanderado, una nueva generación asoma en el horizonte

12 Oct 2017
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CON MÁS CALMA. El rendimiento de Dybala, una de las nuevas incorporaciones, será importante en la previa mundialista. Reuters

QUITO.- Lionel Messi lanzó su camiseta a los hinchas argentinos que celebraron hasta enloquecer la agónica clasificación al Mundial de Rusia. Un cierre del ciclo más difícil de la Selección, que abre las puertas a un proceso de refundación. La reconstrucción de un equipo que todos imaginaban si Argentina quedaba afuera también tendrá lugar ahora. Messi salvó la clasificación.

“Después de esto, la Selección va a crecer, va a ser otra”, sostuvo Messi, tras el desahogo que significó el triunfo. “Es una liberación estar adentro y este grupo sacará muchas cosas positivas de todo esto”, agregó.

“Lio” le dio una nueva vida a la Selección y abrió la ilusión de un nuevo Mundial, tras la frustración de la derrota en la final con Alemania en Brasil 2014, y a las que luego se sumaron las caídas en las finales de las Copa América 2015 y 2016. “Fue injusto lo que pasamos porque por merecimiento nos merecíamos haber ganado las tres finales”, evaluó en Quito.

El Mundial es el único título que le falta al delantero de Barcelona y por el que ya demostró que es capaz de dejar todo. “Messi no le debe un Mundial a Argentina, el fútbol le debe un Mundial a Messi; es el mejor de la historia”, aseguró Sampaoli.

Su histórico compañero en Barcelona y en la selección, Javier Mascherano, también abogó por un cambio profundo. “Ojalá podamos analizar lo de estos últimos tres años y reconstruir al fútbol argentino. Pasamos por un montón de momentos, no me pongo en víctima, pero hay que analizarlo; no por esta generación, sino por la que viene. En algún momento nos iremos. Tenemos la obligación de dejar algo a los que vienen”, dijo el “Jefecito”, de 33 años.

Con moderación

El propio presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, admitió que resulta necesario un cambio, aunque se mostró moderado. “Debe haber un antes y un después de esta clasificación. Los jugadores tuvieron el gesto de volver a hablar con la prensa. Debemos empezar a construir una relación diferente. El cuerpo técnico empezará a programar el trabajo y nosotros armaremos amistosos de prestigio para llegar de la mejor manera”, indicó. La reconstrucción de la Selección debe comenzar ahora. Jorge Sampaoli sabe que sólo con la “Pulga” no podrá llegar muy lejos en Rusia. Mauro Icardi, una de las nuevas incorporaciones, tiene la misma línea de pensamiento. “Si el equipo no lo ayudaba no se podía ganar, y el equipo al final se soltó, le dio una mano y Messi pudo sacar lo mejor de él”, evaluó el delantero de Inter.

El entrenador apuesta a desplegar en el mediano plazo una preparación distinta. “Habrá un montón de correcciones en la planificación y en la Selección. Tengo que trabajar duro para lo que viene”, anunció el ex técnico de Chile y de Sevilla. La renovación pasará, entre otros, por combinar jugadores históricos con nuevas promesas del fútbol argentino, un proceso que el técnico ya empezó a transitar. De hecho, muchos de los jugadores que lograron la clasificación al Mundial de Rusia 2018 seguramente no volverán a disputar otras Eliminatorias. Las próximas comenzarían hacia octubre de 2019; es decir, en dos años: en el 11 titular que paró Sampaoli ante Ecuador había seis jugadores de 30 años o más; dos de 29; dos de 27 y uno de 25.

Rusia, incluso, podría ser la última cita mundialista de muchos. El propio Mascherano llegaría a Qatar con 38 años; Messi, con 35, al igual que Sergio “Kun” Agüero, y un año más que el delantero estrella de Juventus Gonzalo “Pipa” Higuaín. El recambio tiene respaldo. Detrás vienen Icardi (hoy, 24 años), Paulo Dybala (23), Leandro Paredes (23), Emiliano Rigoni (24), Cristian Pavón (21), Lucas Alario (25), Sebastián Driussi (21), Marcos Foyth (19), Santiago Ascacibar (20), Lautaro Martínez (20) y Giovanni Lo Celso (21), entre otros, y más los que surgirán.

Ya sin la mochila de las Eliminatorias, la “Generación Dorada” del fútbol, que logró la medalla de oro en Beijing 2008, pondrá toda su energía en la posible función de despedida que se iniciará en poco más de ocho meses con una única meta: coronar con un título los casi 10 años de proceso. (Especial-DPA-Télam)

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