“Los dueños deben educarse sobre el manejo de los perros”

Lo afirma el veterinario Luis De Chazal. Un hombre había quedado en el medio de una pelea y fue mordido.

06 Jun 2017
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SITUACIONES LÍMITE. En la vía pública, cualquier pelea entre perros puede tornarse fuera de control. (Archivo).-

Pasó un mal momento. Para colmo le dejó secuelas y debe seguir un tratamiento. Luis Mendoza, de 63 años, intercedió en una pelea de perros para defender a un niño y, los perros terminaron atacándolo. Le dejaron mordeduras en la pierna derecha, entre otros cortes con sangrado.

El hecho ocurrió el sábado a la mañana en el parque 9 de Julio, donde una mujer paseaba a sus tres perros y también llevaba al niño a su lado. De repente apareció un perro callejero y se desató la trifulca. Al ver esa escena, Mendoza (había ido por aparte) decidió intervenir porque el niño podía correr riesgo, mientras la mujer intentaba contener con una cadena a tres de ellos. “Fue en una de las canchas internas, frente a los hoteles. El nene estaba en el suelo. Me puse muy nervioso: pensé que iban a morder a la criatura. Corrí hasta el lugar y lo alcé al chiquito. Ahí lo calmé para que dejara de llorar -detalló Mendoza-. Pensé que ya estaba todo bien cuando se lo entregué a la señorita, que era su tía. Pero no era así. En ese momento, los perros se enloquecieron”.

Al final los cuatro perros lo atacaron en medio de la desesperación de ella, que nada pudo hacer. Ese mismo sábado, Mendoza fue al hospital y después a un sanatorio para las curaciones. La mujer le garantizó que sus tres perros están con las vacunas al día; sin embargo, no sabía nada sobre el origen del perro callejero. Por esa razón, ayer comenzó a hacer un tratamiento contra la rabia. “Me pusieron la primera dosis de la vacuna -explicó Mendoza-; pero tengo que volver cuatro veces más hasta cumplir las cinco dosis”.

El hecho reabrió el debate por la cantidad de perros callejeros que hay en la ciudad. Los veterinarios sostienen que se trata de un problema serio que merece una atención de parte del Estado. También señalaron una serie de recomendaciones para evitar situaciones desagradables.

El médico veterinario Luis De Chazal advirtió que una persona debe tener cuidado al salir con dos o más perros a pasear en la vía pública; en especial si además lleva a un niño. Dijo que, por un imprevisto, la situación puede tornarse fuera de control y no podrá manejarla. También remarcó que los propietarios deben educarse sobre el manejo de los perros.

“Todos los problemas de agresividad tienen un origen en un mecanismo de defensa. Las personas deben saber cómo actuar con los animales en general; inclusive en los perros propios; porque uno sin querer hace invasión -explicó-. El perro tiene una cuestión de territorio personal, de espacio, de propiedad y el problema es que el perro no piensa como nosotros: actúa como si estuviera en su jauría. Para el perro, el hecho de haber defendido al niño es como una cuestión normal”.

El registro de la población canina no prosperó

Los accidentes por mordeduras son muchos, generan un costo al Estado y problemas no sólo físicos sino psicológicos a las personas afectadas. Lamentablemente, esas evaluaciones no se hacen. Por ejemplo, para notificar un ataque dentro del sistema de salud se pone “mordedura de perro”, pero no se especifica de qué tipo ni la gravedad del caso (dónde es la mordedura, de qué tamaño). “En los últimos 10 años, tal vez hubo más gente muerta por mordeduras de perros que por dengue. O sea que tenemos un serio problema con la población de animales; habría que identificar cuáles son las mordeduras y cuánto le cuesta al Estado, porque esto tiene una importancia económica”, advirtió el veterinario Luis De Chazal.

En 2009, De Chazal presentó un proyecto de control de población canina, que entre otras cosas contempla el registro de animales mordedores, pero no tuvo respuestas en el Siprosa. El médico veterinario es supervisor del Programa Integral de Salud de ese organismo.

Recomendaciones

Una persona que ha sido mordida por un perro callejero debe tomar ciertos recaudos. La doctora Patricia El Kadi aconsejó: limpiarse la herida con mucha agua y jabón (llamado pan blanco); higienizarse bien, aunque duela la herida; colocarse la antitetánica; tomar antibióticos y, obviamente, consultar con un médico.

“Cuando los perros están peleando entre ellos y nos muerden, por lo general no son perros que están con la enfermedad; no tienen rabia, porque un perro con rabia está oculto, en un lugar oscuro y se babea mucho, con las pupilas muy dilatadas y tienen una leve incoordinación”, precisó.

El paso previo a una mordedura, algunas veces, puede evitarse con determinadas iniciativas a tener en cuenta. De Chazal recomendó que la persona se ubique de espaldas a una pared. “Debe quedarse lo más tranquilo posible. No fijarle la vista al animal. No hacer movimientos bruscos. No correr. Depende de cada situación. Y el problema es qué tamaño tiene el animal. Hay toda una cuestión de actitudes posturales. Básicamente el perro ataca por temor”, remarcó.

Mientras tanto, Mendoza dijo que está mucho mejor después de lo sucedido el sábado. “Sigo un poco dolorido, pero estoy mejor; tengo siete días de curaciones y ya no sangro, lo que es una buena noticia”, precisó.

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