Juicio sobre Roca joven

Carta de su concuñado Miguel Juárez Celman.

21 Mar 2017 20
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JULIO ARGENTINO ROCA. Con uniforme completo, el tucumano posó para el fotógrafo en sus últimos años.

En 1876, el general Julio Argentino Roca se internó en el entonces desierto tramo de Villa Mercedes a San Rafael, con un puñado de soldados, para inspeccionar la frontera de Mendoza, que estaba a su cargo. El 19 de mayo de ese año, le escribió su concuñado, Miguel Juárez Celman. Faltaban cuatro años para que Roca alcanzase la presidencia de la Argentina por primera vez, pero Juárez Celman ya le auguraba grandes destinos. Se trataban ceremoniosamente de “usted”, pero serían -hasta 1890- grandes amigos.

El concuñado le decía que eran “poco comunes entre los militares de la República tipos como el suyo; joven, sano, buen mozo, con un rango que para muchos sería el límite de sus ambiciones; inteligente y estudioso, que cada vez que la oportunidad le brinda la ocasión de mostrarse tal cual es, no puede menos que ocupar la atención pública”. Ese público, decía, “admira en usted, junto con las cualidades enunciadas, el poco ruido y ninguno ostentación con que opera o prepara mejoras en el ramo encomendado a su cuidado”.

Agregaba: “Como usted aparente en su semblante más modestia y humildad de que las que realmente tiene, no levanta las naturales resistencias de ciertos caracteres, que aborrecen a los militares porque usan galones o se inclinan hacia atrás para caminar”. Le aseguraba que “usted gana terreno y es preciso seguir trabajando como hasta aquí, por la conservación de la paz con los indios y o evitar sus invasiones”.

Le comentaba: “Viera usted el ruido que ha metido su viaje sin batallones a la pampa. ‘¡Cómo se conoce la confianza que tiene el general en su obra!’, decían unos y otros, y agregaban: ‘Mientras Alsina lleva todo un ejército para ocupar la nueva línea, Roca, con doce hombres, le sale al encuentro y se le reúne ‘¡Qué arrojo!”.

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