"Si me hacía el boludo, no se jugaba”

Uno de los héroes de la epopeya “decana” charló en exclusiva con LG deportiva.

11 Feb 2017
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JUEZ Y PARTE DE LA HISTORIA. El embajador argentino luce feliz al lado de Lucchetti.

Quién iba a pensar que un cordobés se jugaría tanto el pellejo por un tucumano. Más en el fútbol. Un hincha fanático de Talleres contribuyó para que Atlético escriba una de sus páginas más gloriosas en 114 años de existencia. Como dice el refrán, fue juez y parte, un “embajador” tucumano en Ecuador. Luis Juez, el diplomático en cuestión, se puso el equipo al hombro y jugó el otro partido, el impensado, el de la diplomacia. Con su particular estilo para expresarse y pelear por lo que considera justo, logró convencer a los directivos de El Nacional que la odisea “decana” debía terminar en el estadio Atahualpa. Y estaba de la cabeza, como Zampedri cuando infló la red en el gol que le dio el pase a Atlético a la otra fase de la Libertadores. Una conquista que festejaron casi todos en la Argentina.

Aún frescos aquellos imborrables momentos, Juez accedió a hablar telefónicamente desde Quito con LG Deportiva y lanzó varias de sus ocurrentes frases: “si yo me hacía el boludo, el partido no se jugaba”, afirmó. Y a medida que pasan los días, el convencimiento de la mayoría es que tiene razón.

- Durante estos días recibió mucho cariño no sólo por parte de los hinchas “decanos”, sino de toda la comunidad futbolera del país. ¿Hay algo que le haya quedado por decirles?

-Que no me deben nada. Lo que hice lo haría de vuelta incluso por Belgrano de Córdoba que es el archirrival de Talleres, equipo del que soy hincha. Lo haría por cualquier club del interior del país porque no tienen quién los defienda. Si hubiesen sido River y Boca los que hayan tenido algún inconveniente, hubiese hablado hasta el presidente de la FIFA con el de El Nacional. En cambio, si yo me hacía el boludo, el partido no se jugaba, y los hinchas, tanto los que viajaron como los que se quedaron en Tucumán, aún estarían llorando y preguntándose cómo puede ser que una medida reglamentaria sea más importante que un partido de fútbol. Ahora lo que tengo es un gran recuerdo por lo vivido. Me han llamado hinchas de todos los equipos de Córdoba. Juan Carlos Olave (ex arquero de Belgrano) me dijo: “te agradezco en nombre del fútbol. Lo que hiciste por Atlético Tucumán no tiene precio”. Esas cosas son más importantes que cualquier otro elogio.

- La Legislatura de Tucumán lo declarará “Huésped de Honor”. Si la dirigencia “decana” lo invita al partido de vuelta frente a Junior de Barranquilla, ¿vendría?

- No creo que merezca semejante honor. No quiero que nadie piense que estoy usufructuando esto para beneficio personal. La alegría de ustedes es mía. Como embajador no puedo ausentarme muchas veces del rol diplomático, pero sí puedo pedir permiso a la cancillería para ausentarme de Ecuador. Si puedo viajar, va a ser un placer acompañarlos y llevarles suerte.

- ¿Cree que lo extraordinario del acontecimiento reside en que el equipo perjudicado pertenecía al interior, donde está latente el mito de que todo cuesta el doble?

- Insisto. Si River y Boca hubiesen tenido este problema, llaman al presidente de la FIFA para que lo solucione. Pero por Atlético Tucumán, por Talleres, por Belgrano, por algún equipo del interior no mueve un dedo nadie. He recibido críticas de gente que me decía “¿Cómo se va a involucrar así” o “el embajador tiene otra función”. Pero... ¿cómo no me voy a calentar yo siendo embajador argentino? No es que yo me involucro así sólo por esto. Cuando vine hace un año atrás mataron a las chicas mendocinas en Montañitas y me involucré en el caso como si hubiesen sido mis hermanas. Esta es mi forma de ser, yo me involucro en todos los temas. Lo digo por si alguno piensa que me involucré con Atlético Tucumán porque me gusta el fútbol. Era lo menos que puedo hacer. Soy un funcionario público, cobro un sueldo todos los meses y me lo pagan los argentinos con sus impuestos. No sé qué hacen otros embajadores. Si vos me preguntás creo que no se animarían a hacerlo, pero yo me siento orgulloso de involucrarme en todo lo que hago.

- A pesar de ser hincha de Talleres de Córdoba, ¿gritó el gol?

- ¡Sí, culiao...! Todavía tengo golpeada la cabeza del salto que pegué. Fue una locura absoluta. Lo grité en un palco junto con un tucumano compañero del liceo militar que hace 30 años no veía... Atlético tuvo la suerte de tener un hincha fanático compañero desde los 11 años que me suplicaba por Dios que hiciera algo para que se juegue. Él (Ernesto Guibert) fue testigo de mis gestiones.

- ¿Cuál fue la reacción del presidente de El Nacional cuando le preguntó qué pasará cuando tenga que ir a la guerra si tiene miedo de jugar un partido de fútbol?

- Me dijo: “usted me ofendió”. Me quería cagar a trompadas. Todos los dirigentes estaban envenenados. Le pedí disculpas y que lo mejor era que el ganador se decida en la cancha. Además, para mojarle la oreja, le dije: “no tienen botines estos muchachos. ¿Cómo no les van a ganar?”, y aflojó.

- El piloto del vuelo que nunca partió de Guayaquil a Quito aseguró que la autoridad aeronáutica ecuatoriana no tenía motivos para detener el despegue. ¿Sigue pensando que el avión “tenía menos papeles que Lázaro Báez”?

- Tengo sobre mi escritorio el expediente de la Asociación de Aviación Civil que acredita que la empresa chilena no cumplió con los requisitos que establece la aviación ecuatoriana para poder cumplir con las reglamentaciones de vuelo chárter. El capitán, obviamente, es un empleado de la empresa chilena, así que va a decir lo que quiera, pero están todas las intimaciones, todos los papeles. Le hemos mandado a la cancillería copia de toda la documentación porque hemos pedido un informe para ver por qué el avión no fue autorizado a volar. Permitieron que aterrice en Ecuador porque no podían impedirlo, y se los dejó despegar hacia Tucumán a la vuelta porque no se puede retener una aeronave que no es de nacionalidad ecuatoriana.

- ¿Qué sabía de Atlético antes del martes?

- Que nos hemos cagado a patadas un millón de veces. Me siento identificado con Atlético porque Talleres tiene una rivalidad especial con San Martín. Aparte siempre han sido muy respetuosos con nosotros. Seguí sus campañas cuando estaba en el Argentino A, en la B Nacional. Incluso la campaña del Vasco Azconzábal. Muchos jugadores de Talleres fueron a parar ahí. Atlético Tucumán es un club del interior, un club pobre como Talleres. Son clubes que no tienen roce internacional, que todo es muy amateur, muy artesanal. ¡Tenían una contentura los dirigentes! Y los jugadores tenían unas ganas de jugar, unas ganas de comerse la gloria. El “Laucha” Luchetti jugó con la falange del dedo índice del pie derecho quebrada, loco. Eso tienen que saberlo los hinchas de Atlético. Yo que soy amante del fútbol y vi ahí a esos tipos como pocas veces ves jugadores de fútbol.

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