De amistades y cronopios

Gabriela Mayer, agencia DPA.

10 Ene 2013
Julio Cortázar y Gregory Rabassa tejieron una perdurable amistad entre idas y vueltas de traducciones y cartas que cruzaron el Atlántico. El estadounidense recuerda al escritor como "muy cálido e informal", mientras que el argentino definió alguna vez a Rabassa como "mi amigo, gran traductor e inconmensurable cronopio".

Rabassa, de 90 años, cuenta que no conoció personalmente a Cortázar hasta que terminó su versión inglesa de "Rayuela", con la que se inició en el campo de la traducción. La emblemática novela, que este año cumple medio siglo de su publicación, no fue un libro más en su prolífica carrera. "Nos fuimos conociendo de manera muy cálida y muy estrecha a través de nuestra correspondencia. Yo le enviaba páginas (traducidas) y él hacía sus comentarios, nos llevábamos bien. Y luego él vino a Nueva York, nos encontramos y nos convertimos en muy buenos amigos", señaló.

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