El trauma es irreversible en la mitad de los casos

05 Noviembre 2011
De todas las cicatrices que puede dejar un robo o un asalto, las psicológicas suelen estar entre las peores. A las víctimas, en algunos casos, hasta les cuesta respirar. Sufren insomnio y ataques de pánico. Evitan volver al lugar donde la asaltaron. Tiemblan, se deprimen.

Las consecuencias del estrés postraumático las padecen la mayoría de quienes sufren delitos. Más de la mitad no logra superar el trauma, según el psiquiatra Oscar Fiorio, especialista en asistencia a quienes sufrieron hechos de inseguridad.

El estrés postraumático comienza pocas horas después de ocurrido el hecho. Y se acentúa siete y 15 días después. "No se puede olvidar lo que pasó. Lo recuerda una y otra vez. Comienza a cambiar la conducta, tiene sensaciones corporales (como taquicardia, vértigo y náuseas). Además, evita retornar al lugar donde sucedió el episodio. Si vuelve, siente ataque de pánico o ansiedad", dijo.

A las situaciones de mucha angustia se suma el "flashback": los recuerdos de la situación traumática vivida vuelven constantemente como pantallazos. "Son todos trastornos muy frecuentes y severos si no se los trata. Incluso, la chance de recuperarse es limitada: más de la mitad no lo logra", destacó Fiorio.

Otras secuelas que se ven en las víctimas son: cambios anímicos, pérdida de interés por las cosas que antes le gustaban, irritabilidad, sensación de que el futuro es devastador.

Entre las huellas perceptibles de la situación de estrés y maltrato vivida también figuran la tensión del cuerpo y la hipervigilancia permanente. "Quedan marcados para siempre", resumió el especialista, que es médico del hospital Obarrio.

Las consultas por estrés postraumático encabezan la lista de atención: en primer lugar llegan quienes sufrieron accidentes de tránsito y después aquellas personas que padecieron un robo y fueron amenazados de muerte.

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