Loables iniciativas culturales en el interior

20 Ago 2011

Se suele definir la cultura como el resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos. La identidad cultural está dada por un conjunto de características que permiten distinguir a un grupo humano del resto de la sociedad y por la identificación de un conjunto de elementos que permiten a este grupo autodefinirse como tal. La identidad de un pueblo se manifiesta cuando una persona se reconoce o reconoce a otra persona como miembro de esa comunidad. La identidad cultural no es otra cosa que el reconocimiento de un pueblo a sí mismo. En coincidencia con este concepto, la Unesco sostiene que la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones.

Ayer, fue un día importante para la ciudad de Yerba Buena: se efectuó la apertura de la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario. La nueva sede tiene alrededor 700 metros cuadrados, con 250 butacas, pero cuya capacidad puede ampliarse a 300; su estilo es minimalista. Fue construida en un predio de una hectárea, donde están proyectados además el nuevo edificio municipal y un anfiteatro. Según explicó su arquitecto, en la planta alta funcionarán la dirección, una sala de costura -que también servirá como taller-, la cabina de sonido, desde donde se manejarán las luces y la música de la sala principal, y un depósito o aula.

"Este será el espacio de los artistas y músicos, pero, como todas las Casas del Bicentenario, se propone trabajar con la identidad del lugar y sus vecinos; será una especie de museo de la ciudad, no será para exponer cualquier cosa", manifestó la directora de Cultura de la municipalidad del oeste.

En los últimos años, la Ciudad Jardín experimentó un inusitado desarrollo demográfico y comercial, pero la cultura carecía de una sede propia que pudiese albergar la actividad de los numerosos artistas -varios de trascendencia nacional- en todas las ramas que vivieron y viven en esa ciudad.

Este paso significativo de la Municipalidad de Yerba Buena que contó en este emprendimiento con el apoyo económico de la Secretaría de Cultura de la Nación, se suma al de julio pasado cuando San Isidro de Lules que presentó en sociedad su Casa de la Cultura. La sede cuenta con una sala de teatro con 296 butacas y un anfiteatro abierto, en el primer piso, donde podrán sentarse otras 600 personas. Todo el ambiente tiene aire acondicionado central, y el piso es de fila madera. El escenario tiene 8 metros de boca y 7,50 de profundidad; se trata de una sala de cámara. Sobre uno de los costados, se construyó una sala de ensayos, que servirá también para exponer esculturas y pinturas.

Sería positivo que cada municipio tuviese su propia sede de la cultura, que fuera la caja de resonancia de las actividades artísticas e intelectuales de cada lugar, que tuvieran sus elencos teatrales, sus coros, sus orquestas, sus grupos de plásticos, artesanos, escritores. Podría generarse luego un intercambio interesante con las otras ciudades de la provincia. De ese modo, no se limitarían a llevar espectáculos de la capital y reforzarían su identidad como comunidad. "En las guitarras de la Yerba Buena, se va tejiendo un poncho de romances. Y los abuelos criollos miran lejos, buscando el tiempo de sus mocedades", escribió alguna vez Atahualpa Yupanqui.

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