Marzo: el mes de la lucha contra el despertador

Los compromisos y cambios de hábito estresan a la gente antes de que entre en ritmo. En un mes en el que las obligaciones aparecen en todo su esplendor, conviene readaptarse, sin volverse impaciente

04 Mar 2011
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TODO DE GOLPE NO. La readaptación al ritmo laboral o de estudio debe hacerse de manera gradual. SEEJANENURSE.COM

Marzo no es sólo el tercer mes del año, con tres feriados nacionales. Es un mes en que todo cambia; hasta la estación. Los trajes de baño, de grandes y chicos, se vuelven uniformes, la rutina relajada deviene en el ring interminable de un reloj despertador (que pega el alarido a las seis de la mañana); qué, cuándo y quién va a cocinar; abono o cospel. Todo eso, más la ansiedad que generan aquellas cuestiones que se han puesto en stand by a principios de temporada y cuyas soluciones se vaticinaron para este mes.

Martivs (tal su nombre en latín) marca un nuevo comienzo; en el que cumplir con los compromisos produce en las personas un grado de estrés económico y sicológico que consume, en sus 31 días, el descanso y alivio de las vacaciones. En este lapso, hay ciertas cosas que deben evitarse para evitar frustraciones.

Fuerza arrolladora

Una de ellas es creer que se puede trabajar al ciento por ciento. La playa o las montañas han quedado en las fotos. Las vacaciones dieron el impulso suficiente para atropellar cuanta tarea esté al alcance de la mano. A pesar de esas fuerzas arrolladoras, los especialistas recomiendan ir paso a paso, para evitar pisar el umbral del estrés, apenas iniciada la carrera.

"Todo proceso requiere de un aclimatamiento", enfatizó José María Blunda. Agregó que la adaptación debe ser gradual, y advirtió que puede tomar uno o dos días. El experto en gestión de personas en organizaciones aconsejó que los empleados que vuelven de vacaciones, como primera medida, mejorar su nivel de autoconocimiento. "Esto les permitirá conocer su curva de estrés y por ende hasta adónde van a llegar", aseveró.

Lo segundo que deben hacer es armar una agenda. "Entre lo acumulado y lo nuevo habrá un montón de trabajo y el tiempo sigue siendo el mismo, por eso se deben marcar prioridades", puntualizó, a la vez que indicó que la planificación debe hacerse por escrito, en papel o en la computadora.

"Cuando estás frente a una urgencia, esta se impone por su propio peso; pero cuando planificás, las acciones permiten prevenir futuras urgencias", afirmó Blunda.

Una encuesta de la consultora Randstad, de España, indica que el 45,4% de los trabajadores tarda al menos una semana en volver a su productividad normal. El sondeo añade que las persones de entre 30 y 44 años son las que más sufren este problema, pues enfrentan más carga de trabajo y más responsabilidad ante una posible pérdida de empleo.

Excesiva disciplina

No es aconsejable imponer una disciplina rígida desde el primer día de colegio. Las reglas en la casa han variado. De hecho los padres convierten frases como: ¡Andá a acostarte!, ¡Dejá esa computadora!, ¡No es hora de ver televisión! en muletillas que se escuchan varias veces al día. "La rutina de los chicos se ha modificado, pero igual que en el mundo de los adultos, los cambios deben ser graduales. De lo contrario, sobrevendrá el conflicto", aseguró la psicóloga infantil Analía Laquanitti. Según la especialista una solución ideal sería ir reduciendo los tiempos de las diversas actividades a las que los chicos se acostumbraron en vacaciones.

Gary Trock, neurólogo infantil de los hospitales Beaumont da algunos trucos: evitar cualquier ejercicio riguroso al menos seis horas antes de irse a dormir y no dejar que los chicos duerman en exceso durante los primeros fines de semana de marzo.

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