Humor y política en 1950

"Sería un loco desvarío / que yo me riera del río".

04 Feb 2011
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DIA DE ESTRENO. El 14 de julio de 1950 se anunció con este aviso la revista del Alberdi. A la derecha, se ve la caricatura del gobernador Fernando Riera. LA GACETA / ARCHIVO

En marzo de 1950, la fórmula justicialista Fernando Riera- Arturo del Río ganó cómodamente la gobernación de Tucumán, y el 4 de junio ambos asumieron sus funciones. Un mes y medio más tarde, en el Teatro Alberdi, la compañía porteña de José Ramírez puso en escena una "revista de actualidad tucumana". El título jugaba con los apellidos del gobernador y del vice: "Sería un loco desvarío/ que yo me riera del río".

Dados la gracia del libreto y el hecho de que el género no era -ni es- nada común, la revista tuvo mucho éxito durante la breve estadía de la compañía Ramírez, con dos funciones diarias del 14 al 18 de julio. Ramírez encarnaba el rol protagónico, y lo acompañaban Concepción Sánchez, Pura Delgui, Mabel Cabello, Julio Blanquet y Arturo Bambio.

Según LA GACETA, el público aplaudió con entusiasmo y risas esta pieza, destacada por sus "ajustadas caracterizaciones" y por números musicales con "compases de tangos, boleros y otras piezas populares conocidas".

Constaba de diez cuadros: "Sería un loco desvarío", "Lamparita está de vuelta", "Al diablo con las vidalas", "Llegó la bicameral", "La cola de cañas", "Los consejos de Vizcacha", "Del Trovatore a Sobrecasas", "Están suprimiendo santos", "No largaron las Alfettas" y "Tucumán 1950". La crónica informaba que el libreto, firmado "Juan G. Chimenta", pertenecía a "un autor local, que se esconde bajo seudónimo, pero que ya es avezado a este género de teatro satírico".

En realidad, se trataba de Pedro Gregorio "Perico" Madrid (1904-1963), empresario en ese momento del Alberdi y figura muy popular en todos los ámbitos de Tucumán. Periodista, a veces funcionario, dirigente del boxeo, "Perico" fue productor y libretista del film "El diablo de las vidalas", sobre la vida del general La Madrid, rodado en 1949-50 y estrenado en 1951. A esto se refería en el tercer cuadro de "Sería un loco desvarío", al titularlo "Al diablo con las vidalas".
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