DE VIAJE | DESCUIDOS FRECUENTES

En hoteles se dejan las cosas más insólitas

Remedios, cargadores de baterías de celulares, cepillos de dientes y hasta dentaduras postizas, objetos que la gente suele olvidarse. Las piezas perdidas suelen tener un lugar especial en los hoteles. Pero muchas veces quedan ahí para siempre. Juguetes sexuales.
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RINCONES. Muchas veces se revisa pormenorizadamente cada espacio de la habitación de un alojamiento y al final siempre queda alguna pertenencia. LA GACETA / ARCHIVO

Armó su bolso meticulosamente. Revisó debajo de las camas, en el baño y en los cajones. No quería olvidarse ni un alfiler. Respiró aliviada. Cada cosa estaba en su lugar, tal como cuando había llegado al hotel, cuatro días antes. Cargó todo y usó el ascensor para bajar hasta la cochera adonde la esperaba su esposo para marcharse. A punto de subirse al auto se dio cuenta que algo faltaba: "nada más y nada menos que su bebé", recuerda Griselda, conserje de un hotel céntrico. Ella fue la primera en ver al pequeño cuando entró a limpiar la pieza. "Dormía plácidamente sobre la cama. Enseguida entró la mamá y lo alzó. Antes de irse, le dio un ataque de risa", añade la empleada.

Los huéspedes pocas veces pueden olvidarse de estas cosas evidentemente inolvidables. Pero sí suelen dejarse todo tipo de objetos. En el ranking de las cosas que más se encuentran en las habitaciones de hoteles aparece en primer lugar el cargador de batería de celular, de acuerdo con un sondeo realizado por LA GACETA en hoteles tucumanos.

Habituados

Los conserjes están acostumbrados a encontrarse elementos de los más diversos. Prendas de vestir, calzados, medicinas, pijamas, cepillos de dientes y perfumes nunca son reclamados por sus propietarios. Otros objetos valiosos como relojes, teléfonos móviles, dinero o joyas casi siempre vuelven a manos de sus dueños. Las piezas perdidas suelen tener un lugar especial en los hoteles. Se los guarda con referencia de los pasajeros, de la habitación y la fecha en la que estuvieron, de modo que el cliente pueda reclamarlo. Sin embargo, muchas veces son olvidados para siempre. Los que no se olvidan de algunos objetos perdidos son los propios trabajadores de los hoteles. Rememoran principalmente, entre risas, haber hallado juguetes sexuales. "Lo recordamos con cariño porque estuvimos un buen rato averiguando cuál era su utilidad, hasta que algún compañero ?experto? nos explica para qué sirve", cuenta Malena, encargada de un albergue transitorio.

La lista de objetos olvidados es interminable: desde una balanza pequeña hasta una dentadura postiza. "¿Quién puede olvidarse una dentadura, decime vos? ¿Cómo va a salir sin darse cuenta de que no lleva puesto los dientes?", se pregunta Marcelo Fuentes, empleado de un hotel. Hace cinco años que trabaja en el rubro y no halló este tipo de piezas en una sola oportunidad, asegura.

Hasta el menos olvidadizo tal vez se ha dejado unos zapatos, un llavero o ropa en un hotel. No es nada extraño, cuenta Pablo Monachesi, de un hotel ubicado en las inmediaciones del parque 9 de Julio. Lo raro es ver llegar de repente a mujer vestida de blanco desesperada porque se ha dejado sobre la cama el ramo de flores con el que tiene que entrar a la iglesia, recuerda. "Cuando los pasajeros olvidan algo nos comunicamos con ellos para preguntarles si prefieren pasar a buscar su objeto o prefieren que les enviemos por correo", detalla.

Gentileza y oportunidad

Humberto Neme, presidente de la Unión de Hoteleros de Tucumán, explica que la mayoría de las empresas tienen algún tipo operativo para regresar a sus dueños los objetos perdidos. "Se buscan los datos que proporcionaron al contratar el servicio y se trata de contactarlos. Esto genera confianza en el cliente; es una buena oportunidad para estrechar vínculos con ellos", destaca.

Algunos hoteles llegan a guardar durante años elementos dejados por pasajeros. Y hay quienes -según cuentan sus empleados- vuelven después de un largo tiempo a buscarlos. Fue lo que ocurrió no hace mucho en un albergue de Tafí del Valle. Su encargado, Ricardo Sosa, contó que en la década pasada un matrimonio europeo se dejó unas prendas de vestir y que 10 años después regresaron a pasear y se reencontraron con sus objetos. "No volvieron precisamente para buscar sus cosas. Pero se alegraron al verlas. Aquella vez, nos dijeron que tal vez algún día regresaran y nosotros decidimos guardarles sus cosas", destaca.

Algunos tienen un cuarto especial para los objetos perdidos; otros las separan en bolsitas. Pocos olvidadizos se acuerdan de sus olvidos. Y hay quienes reclaman todo lo que dejan, inclusive algunos objetos den un poco de vergüenza.

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